20090512

Correr



Parte IV
(si es la última...)

Ojalá pudiera dormir por siempre. Para ver mis quimeras desgajar las barreras de lo correcto, me gustaría adormecerse hasta la infinitud de los desenlaces.


Miraba el mar y contemplaba como los objetos, la sabia naturaleza y las glorificaciones se iban esfumando. La arena recorría mis mas preciados tallos, mis raíces, mis pies. Una sensación de felicidad insoluble en cualquier otra persona, solo en nosotros dos, aquel instante, ese panorama, barcos pesqueros, un océano perfecto, crestas de ola color azul profundo, aroma a comienzo de noche, estrellas fugaces por doquier simulando un espacio bidimensional.
Paradoja cinematográfica: proyector de ideas acumuladas, sentencia incompleta, sensaciones internas de olvidar la tragedia, para comprometerse con el onírico horizonte misericordioso.
Como si no se tratase de un consuelo, la humanidad lograba someterme a un cofre lleno de expectativas indescriptibles, entre ellas aceptar la preciada soledad, la mancha firme que distingue a una bestia de un grifo, a un centauro de un ser superficial, a una manada de lobos y una bandada de pájaros.
Quizás la soledad es necesaria al subsistir conciente de un hombre y su génesis.
Su creación divina (mucho más antigua que las creencias religiosas) estuvo destinada a ser un peligro andante, ya sea por su afán de lucro, o de poder, de imaginación retorcida a través de los tiempos, sus métodos destructivos y su necesidad incoherente e injustificable sobre hacer mal a otros.
Quizá el Señor de los Anillos no es una historia de ficción.
¿Cuánto permitido hay dentro de los fondos de la mente y cuál es el punto en que la estirpe arrebatará conciencia de su ocaso?
El bello horizonte, de la sabia madre Gaia, me hizo entender que la historia podría escribirse y explicarse en solo cuatro segundos, sobre el final de la hora.
Pertenecer, ¿A dónde? ¿Existe la casualidad, o los hechos importantes resultan ser causalidades sobre el coeficiente de la analogía a los círculos? ¿Es acaso el lobo estepario quien más errado está en su visión sobre el mundo, o es a la inversa, que esa necesidad humana de aferrarse a otros individuos para sobrevivir y enfrentar el miedo? ¿El miedo a que? ¿Al destierro? ¿A caminar como ratas y humanos entre las ilusas creencias de que “Dios” mata y castiga a quienes su moral no esté avalada por el dogma de la ciencia contemporánea?

Ella se acercó y me abrazó por la cintura fuertemente. Sus brazos creaban una sensación de calidez estupefacta sobre mi vientre, su perfecto rostro, su facción iluminadora apoyada en mi jorobada espalda me mostraron que todas estas preguntas que recorrían el laberinto de mi mente, tenían su solución, y yo (tanto como ella), estábamos completamente seguros. Eran aprendizajes. Vidas y recuerdos, dejavúes de otros tiempos, de habernos conocido en la Edad Media, o antes inclusive, pero todo esto recaía en aprender, y crecer, evolucionar.
Pero no evolucionar como una raza preparada militarmente para aniquilar aquello que desconozca y produzca miedo, o enjuiciar a los individuos por sus enfermedades criminalísticas, o vender la moral por unos fangotes de billetes verdes que giran en el mercado mundial, sino como humanos, nada más ni nada menos. Nunca existió una obviedad mayor a esa, evolucionar como humanos.
No logro todavía entender porque si se han resuelto enigmas indescifrables, como jeroglíficos elevadísimos de la civilización Egipcia o los enfocados Mayas, ¿Por qué implicaba tanta dificultad razonar ese concepto: evolución como humanos?

Di la vuelta y la bese, sin demasiados rodeos. Estuvimos un largo rato enroscados, viajando a lugares como en los cuentos infantiles, y finalmente la tome de la mano izquierda, acaricié su anaranjado pelo, mire sus alas y le dije:

- Es hora de partir, el tiempo nos ha llegado y el horizonte no puede esperar más. Hace tiempo que nos viene esperando, y ahora es el momento de zarpar hacia otro lugar, donde las nubes no lloren por los humanos perdidos en su oscuridad, ni la Luna o el Sol quieran suicidarse en cada ciclo. –

No me contestó, puesto que no había nada que decir. Sabía que estaba en lo cierto, y que esta vez el mensaje era muy claro, alejado de toda escoria posible, de negativismo y de objeciones burocráticas, era simple y conciso.
Apoyó nuevamente su rostro en mí, tocó mi pelo y me susurró algo al oído, que no logré descifrar.
A mis espaldas la noche había cedido, ahora solo se veían los lamentos de esas constelaciones que fueron sacrificadas para darle otra oportunidad al hombre, los sollozos de esos volcanes en erupción que despertaron tras años de estar dormidos, toda la naturaleza lloraba a gritos la pena profunda que había sentido.
Se sacó la ropa muy lentamente, quedando completamente al desnudo, mostrando su completa naturalidad. De alguna manera, yo intuye que era mi turno también. Deje mis piltrafas a un costado de las suyas, nos tomamos de la mano y comenzamos a caminar hacía el horizonte, donde brillaba la última estrella viva, virgen de mal y pura de bien.
No sentíamos absolutamente nada, más que una conexión interminable, de toda la vida. El agua del océano resultaba cómoda, tibia y vivificante. No hacía falta hablarle al oído o decir una grosería como era costumbre en mí, sino dejarse llevar por el llamado de la Tierra.
Finalmente seguimos caminando mar adentro, y nuestras manos estaban firmes y cálidas, la mente estaba tranquila, y el cuerpo había dejado de funcionar, pero yo sabía (tanto como ella) que nada había que temer.
Y así fue, que al estar de pies a cabeza sumergido con mi única dama, perdí el conocimiento y el interés de cargar semejante pena por el resto de la humanidad. Los duros infiernos se habían apagado, los círculos de la vida llegaron a su fin, y prontamente estábamos en el último, el más grande de todos, camino hacía una evolución insuperable, donde pudimos entender y dejar de lado todas esas cuestiones materiales, y esas ataduras: impuestos, hipotecas, autos último modelo, celulares importados, comida chatarra, televisores pantalla plana, electrodomésticos, bancos, cuentas bancarias, adeudamientos, boletas de gas, agua, luz, aparatos electrónicos para facilitar la vida, todas esas cosas que hacen del hombre una maquina destinada a perderse en la telaraña de la exactitud, de sus orígenes y sus verdaderas necesidades, que van bastante más allá que su triste y mediocre consumismo por la vida.



Nota:
No se si algun individuo ha leido esta nueva "historia", quiero aclarar que es parte de un sueño, y quizá ahí recae lo esencial: lo onírico que la vida puede ser.
Quienes no hayan entendido nada jodanse por no experimentar. Quienes entendieron mis felicitaciones, pero no se trataba de entender. O si, depende donde este lo esencial de la esencia efervescente.

20090506

Correr



Parte III

Volví a ella.
No supe como entrar, y al fin de cuentas me quede en su puerta principal. Comprender el sentido de la soledad, pudo hacer chasquido en nuestros sentidos más oscuros, mimetizándose con las apariencias de nada, de poner una careta como la justa y misma, de esa boutique estilo londinense, donde había jugado conmigo su inmunda sensación de frialdad.
Todo se trataba sobre esas caretas que el nuevo mundo humano generaba como espermatozoides.
O a lo mejor ni siquiera nos importaban esas sentencias falsas, esos discursos políticos de aire dominguero, esas amistades falsas, o los billetes de anteayer, sino que existir se provocaba con la mezcla de otros colores.

Tonos, blanco y negro coexistían, y sin embargo podíamos ofrecerle al incurable cuadro, un choque diferente, lo que me llevo decisivamente a arrimarme, para comprender aún más lo que ella tenía para decir, y todo este tiempo nunca se animó.
Dibujando en la arena se encontraba, un círculo pequeño, seguido por montones de otros círculos mojados por la arena, y así su anular enervado, tieso, nostálgico, llamó mi atención.
Me senté a su lado de manera pretenciosa. Pude observar un tiempo como recorría una y otra vez el primer y pequeño círculo, mirando fijamente un punto perdido en el espacio del no-tiempo aquella tarde gris de un agosto deplorable. Sus manos cada vez tomaban un color escarlata en sus prolongaciones, resaltando la temperatura fría, que como un aire de anhelo llega a los habitantes, cuando su desesperación, sus agravios, sus hematomas y sus sueños frustrados, planean ahorcarse en un estanque de cera enorme.
No hay retorno para el frío desconsolante.
Me quite las zapatillas, para apreciar un poco más de cerca, una conexión leal con la biosfera. Al mismo instante vi como su nariz, sus mejillas y sus labios, se convertían en un fantasmagórico tono rojizo escarlata. Inclusive, tropecé visualmente con sus pies sumergidos a medio tobillo, en los resonantes y constantes atrevimientos del océano.
Un espectáculo eminente, perfecto, de un apaciguamiento imaginario, pero dentro de esa figura, ese monumento a la vida ilustrada, sabía que un infierno se desataba. Otro infierno, similar al mío.
Puedo recordar que me sentía como el culo. Me fastidiaba bastante la brisa congelada que jugueteaba con nuestros pelos, de cualquier manera, recuerdo tomar su mano (esa que estaba desdibujada casi, resguardada entre sus piernas), acariciar su piel unos segundos, pero nada de esto parecía importarle, puesto que sus ojos habían logrado desprenderse del cuerpo, dejando lo material, lo físico para más tarde.
Yo también estaba ansiando distanciarme de todo lo despreciable, de todo el escorbuto, y me resultaba imposible hacerlo, sabiendo que ella, ya no estaba ahí presente para verme, para evidenciarme al menos, y comprender la situación o encrucijada que el universo había preparado sabiamente.
Estuve un rato largo desorientado, juntando energía me atreví a irrumpir su ritual, aprisionando su mano que dibujaba un círculo continuo que parecía nunca terminar.
La recuerdo helada, como un aliento a esperanza. Me miró solitaria y sin pensarlo demasiado susurró serenamente:

- La vida esta compuesta por montones de círculos interminables. Empezamos en el más pequeño, para crecer con experiencias y vivencias, evolucionando y abriendo nuevos caminos, otros círculos mayores. Cada momento de soledad, cada destierro, cada depresión, hace tocar fondo, para darte cuenta que estás en lo más bajo, y más de eso no se puede ir, excepto ascender a círculos mayores -.

Vacilé, me percaté de sus palabras y con total seguridad le dije firmemente:

- De eso se trata todo esto, tocar fondo y crecer, revolver entre toda la mierda, para encontrar tesoros, que resultan inexpresables. Aquí y ahora, revolví entre toda el rejunte de basura de este último tiempo, pero como cortesía inmediata, entre en esa boutique abominable. -.

- Transité todos estos últimos círculos – dijo señalando los dibujados más amplios- pero nunca encontré algún tesoro en ellos, solo el saber que al final de cada uno de estos, algo nuevo germinaría de manera causal. Toparme ahora con esta realidad, me hace tocar a la cúspide de mi vida, que ha sido de lo más grata, de lo más sulfurosa, pero una de las que mejor quiero recordar. –

- ¿Porqué me preguntaste si yo creía que nuestra relación iba a funcionar? – pregunté reflexivo.
- Porque percibí desde el primer momento, que tu soledad y la mía, tu incongruencia, tu desapego por la vida, iba a unirse con mi abandono, era solo cuestión de tiempo...-.
- Entonces... ¿sabías que todo esto iba a pasar? –
- Sí... lo supe en el momento que corriste para seguir mi camino, aunque dudé de a momentos si realmente habías entendido de que se trataba todo. –
- Corrí porque entendí tus palabras, que de alguna forma, se asemejan a las mías, a tus incongruencias, tus desapegos por la vida, y mi abandono... era cuestión de tiempo saber que tu frialdad eran solo máscaras para protegerte... ¿De que? – dije sosteniendo sus manos cada vez más fuerte.
- Protegerme de entrar en un nuevo círculo, que no voy a poder ver, ni voy a poder compartir, porque por más que en este momento sintiera como todas las penas de mis memorias clausuradas se disipan, nuestros mundos son diferentes, y nunca vamos a poder unirlos. Por eso, la mejor solución es huir, escaparse y que nuestros anillados ciclos circulares nunca se destruyan entre sí. – contestó preocupada.

Solté sus manos. Dos segundos atrás pude sentir todo ese tormento que la embriagaba. Era de un poder indiscutible, de una oscuridad imploradora, y la implosión de todo eso, lograba hacerme jactar de que los infiernos existen. Pero no existen como una imagen divina de la lucha entre ángeles y demonios, sino dentro de cada ser, cada especie reprimida de sus verdaderos ideales, la bestia vampírica la culposa sensación de un hundimiento completo.
Lleno de mierda se encuentra el pensamiento humano, al luchar contra indescriptibles atrocidades que intentan ser los grandes misterios de un siglo abandonado en el escalafón de la evolución.
Motivos cuestionables resultan, agrupar a las sociedades como venados tuertos dentro de un rebaño abominable de ideologías secundarias, donde la mejor vanguardia es aplastar los sentimientos con la cadencia anti estática de ser unos imbéciles conformistas con el entorno material.
Insuficiencia vivencial, un límite descomunal entre la espada y la pared. Parecen ser más los problemas que el burgués se genera, que los que realmente se muestran visibles a la realidad inherente.
Una búsqueda fétida, a separarse de lo que realmente vale la pena luchar por, y por lo que realmente la escoria acumulada en las grandes ciudades, intenta hacer creer a sus habitantes.
Ciudadanos ilustres, de pensar equívocamente. Aldeanos inferiores, son, por el simple hecho de negar sus vulnerabilidades, y aquel osado héroe que logré hacerse cargo de lo que le toque, es un sapo, una larva, un gusano de mil aptitudes ante el ojo enjuiciador de la denigrante sociedad atormentada, translucida e irracional.

Entendía su pena, regar una flor de luto, entre tantas tumbas espirituales, era como sucumbir ante el terror norteamericano.
Como todos esos organismos simulados de nacionalidades soldadas, que buscan excusas para sentirse “honorables”, y condenar los métodos usados por otros gobiernos defactos en el África, en la demolida Sudamérica, asentamiento hoy y siempre de las grandes potencias. Todos ellos, torturados de las justificaciones injustificadas, de los procedimientos oficinescos, esa diarrea, ese colon putrefacto, agonizable simbiosis de la analogía a la mierda indestructible, a todos esos soretes de color blanco, fuesen ya por su incompetencia, o el magisterio de haberse arrinconado por el vacío.
Supe que involucrarme sentimentalmente con ella, sería un escape a todo lo anterior, pero que dolor saber, o conocer, el infierno propio y el ajeno, cuando afuera en el exterior, la vida humana usa bocetos coloridos, intentando esconder su verdadera cara.

- Estoy dispuesto a destruir cualquier círculo, tocar fondo, pero crecer siempre...aunque eso simbolice terminar con este ermitañismo que nunca deje de predicar. – le dije profundamente.

Nuestras manos continuaban firmes. El frío iba consumiendo la tarde, prontamente las olas del viejo mar acompañaban aquel perfecto sol, y sus compañeras nubes, que desnudas en su andar, acribillaban al resto del tiempo, hilando fino una tela maestra donde pronto la noche ascendería para iluminar aquellos veleros pensantes, tan perdidos es sus trayectos. Gaviotas y otras aves revoloteaban con el llegar de algunos barcos pesqueros, su profunda paz interior en esos marineros, preparaba el repentino alejamiento de los ruidos en la molesta ciudad.
Mis creencias sobre la necesidad eficaz y correcta de los cementos con ventanas, iban generando sus dudas, y sutilmente llegaba a pensar que tanto mejor sería, y cuán educado, era sumergirse en ese océano marino para nadar por siempre y despertar cuando todo haya terminado.
Las analogías del ángel sobre los círculos humanos, sus crecimientos, experiencias y el avance tocando fondo, hacia el ascenso, aturdían mi mente. La inspiración divina para existir, estaba frente a mis manos, mi espíritu y no pude hacer más que dejarme llevar. Todo contra lo que yo luchaba, pasaba a segundo plano, toda ese gente que pensaba en los coyotes alejados de su manada, eran gases impertinentes, tirados al azar con la más indiscutible flatulencia.
Necesitaba respirar de repente. Me levanté, deje sus manos durmiendo con su rostro entumecido, caminé hacía lo orilla y metí mis pies en el agua salada. Una vivificante energía recorrió todo mi cuerpo, mejorando mi visión, mi sistema cardíaco y aclaró también mis pensamientos momentáneos. De a poco, las llamas iban suturando, mientras que mi reinante caotismo era zurcido con hilos de mujer en tarde fría, sobre un agosto in memorioso de ese inconciente colectivo llamado existencia.
La joven angelica finalmente salió de su trance, al instante justo que yo había procesado mis pensamientos.
Prendí un cigarrillo, el primero de la tarde, para ultimar los rayos de luz.

Una película de cine ruso, al acabar el día, con sus vientos perfectos, moldeando y esculpiendo las preocupaciones, el constante repiqueteo del agua, mis ojos cerrados y pude entonces encontrar todo lo que necesitaba. Tantos años sin darme cuenta que siempre todo, había estado ahí. Inclusive, el mar, los árboles, las omnipotentes montañas, los insectos, los animales, el frío, el calor, las brisas primaverales, otoñales, veraneras y de invierno también.

20090430

Correr

Parte II


Al darse cuenta y percibirme como una persona diferente, cambió su máscara para hablar sinceramente y sus palabras fueron:

- Huir es siempre el camino hacia no involucrarse. Es mejor correr que sentirse desalmado....-
Sorprendiéndome, la miré a los ojos y le contesté:
- Correr no es el mejor camino, el futuro va seguir desarrollándose... aunque así no lo creas... Me hacés recordar a alguien... de una película, pero no se quien...-
-Titanic.-.
-¿Qué?- pregunte confuso.
-Titanic, a esa película te debo hacer acordar.- dijo ella sensualmente, creando una sonrisa en su rostro.
-¡Claro! ¡Kate Winslet es quien yo digo, tenés un parecido interesante, por no decir escalofriante.-
-¿Pero de que sirve parecerse? ¿Si en realidad no hay nada adentro? –
- ¿Nada donde? – .
- Dentro mío, y dentro tuyo.... por algo estamos acá, en este lugar, en este exacto momento.-
- No entiendo... me siento desconcertado.- dije levemente.
- No importa. No soy fácil de entender, y el mundo me es demasiado enredado para saber porque estoy aquí, porque vivo, existo, en una realidad inherente a nosotros. ¿Porque siempre un ave de alas recortadas y un coyote de pelaje grisáceo, son fenómenos de una exposición como este lugar?-.

Tras pronunciar estas palabras, dejó toda la ropa en su lugar, me miró de reojo, y comenzó a correr lejos, abandonando la boutique, a su gente, y a ese show de fenómenos que segundos antes me dejó inútil, de manera tal que mis extremidades no reaccionaban.
Sentía el hundimiento, sentía el medallón perdido bajo el océano atlántico, pero por sobre todo no me sentía para nada.
Era como si de repente ella resumió delante de mis narices, todas las respuestas que mis años de erudito insignificante me habían costado. No sabía ya que predicar, ni contra que ideología blasfemar, solo quería huir, salir despavorido, esfumarme, desintegrarme entre rosas de espinas áureas, ahogarme en sangre de inocentes, levitar o volar hacía un volcán en erupción, dejar el lugar, escapar, correr.
Vi su reflejo detrás de un enorme y soberbio ventanal. Ahí estaba esperando que sus palabras hicieran efecto. Nos quedamos largo rato mirándonos, hasta que volvió a mezclarse entre la lluvia, la niebla y corrió cruzando la calle, camino hacia la costanera donde el mar esperaba. Huí de aquel cementerio de vanidosos, la pude divisar entre todo el desconcierto, pero ella no se percataba de nada, excepto su andar, su huir de todo y todos.
Tras llegar a la costanera, y posando frente a un pequeño muro de piedra fina, miró en dirección a mí. Corriendo de repente me encontraba, hasta que encontré señales de su mirada perdida, y me detuve a pocos metros de ella.
Todo lo que sentí en ese momento fue destierro. Abandono para ambos, dos individuos entre una colonia de hormigas invisibles, que trabajan para producir su propio entierro. Los colores vivos del mundo de repente estaban difusos, inestables, inalcanzables, pero fronterizos. Decidí correr hacía ella de manera sagaz.
Sus ojos al presenciar mi movimiento, propusieron una rápida retirada, entonces ella comenzó a correr nuevamente.
Acertado en mi profunda decisión, logré adelantarme unos metros y tomar su brazo, atrayéndola a mí, de manera tal que un escape, por parte suya, resultara dificultoso. Así fue que me miró preocupada, atareada por la situación, y con una profunda pena en el alma dijo:

- ¿Vos pensás realmente que nuestra relación llegaría a funcionar? – .

Unos instantes de meditación habían llegado a comprender que en aquel instante, el show de fenómenos simplemente se había desvanecido, transformando su cuerpo etéreo, en una causalidad.
La música en mi mente cambió repentinamente, me detuve a pensar en su pregunta, simulando alguna especie de reflexión momentánea, intentando incluso descubrir la posibilidad de facilitar mis decisiones.
Tomé su brazo fuertemente, y logré ponerla frente a frente. Nuestros ojos se tocaron, nuestros egos, los millones y billones de tipos de energía que llegaríamos alguna vez a conocer, entendieron que el destino nunca forjó algún gatillador por sistema de computadora. La vida hoy, y a partir de ese momento, comprendí que se trataba de atajarse con un escudo emocional, a todos sus escenarios. Inclusive esos pedestales insostenibles, donde la ceniza volcánica es el único efecto posible de abandono.

- No lo sé, pero estoy seguro que no vas a sufrir – contesté sabiamente.
- Pero voy a emocionarme, y no quiero hacerlo, cuando alrededor mío crece solo malaria, y escombros.-

Sinceramente no supe que contestar.
Sinceramente no se me ocurrió absolutamente nada indefendible para arrimar a ese momento perpetuo.
El ambiente calló. Saltó ella el pequeño muro de piedra y se dirigió a la orilla de esa especie de playa en plena ciudad. Se sacó sus lujosas botas color celeste, dejando a la intemperie unas medias de color blanco pureza.
El viento comenzó a soplar, y su traslucido vestido moderno, se volvió en un ala flameante de color perfecto, evidenciando y transmitiendo una sensación de viveza a la bien abandonada gran ciudad.
Se sentó a un costado de las primeras pequeñas olas cristalinas.
Fue ahí cuando pensé en el lobo estepario de Hesse. Recordé un dilema perfecto planteado que me hacía entenderla, y no poder discernir ante nada ni nadie, la peor sensación de mis bienaventurados pensamientos. No era una historia trivial, ni mucho menos, pero nuestras circunstancias nos revelaban la abundancia en materia de escoria, quizás más de la que un chacal y un ave de vuelo aporreado pueden aguantar.

“Cada época, cada cultura, cada costumbre y tradición tiene su estilo, sus ternuras y durezas peculiares, sus crueldades y bellezas; consideran ciertos sufrimientos como naturales; aceptan ciertos males con paciencia. La vida humana se convierte en verdadero dolor, en verdadero infierno sólo allí donde dos épocas, dos culturas, o religiones se entrecruzan.”

Así me di cuenta que lo nuestro no fue casual, nunca nada de todo lo transcurrido fue casual, sino que algún motivo albergado existió en todo ello. Uno, varios, centenas, millones o cuatrillones de motivos por los que dos seres, sobresalen a toda la naturaleza de su entorno, causando un viaje hacía un infierno, un infierno sin igual, donde no existen las flamas sino la sensación de quemarse internamente, de obtener un cuadrillé de huesos machacados, aplastados y destruidos por el sistema de un putrefacto portal donde el humano genera su auto destrucción.
Evidencié sus palabras de tal manera, que miré alrededor y fue más que claro la panorámica visión.
Autos, humo, portafolios andantes, hombres asfixiados por sus sogas al cuello, cemento por doquier, colores oscuros, carteles propagandísticos enormes, con frases estúpidas, inconclusas e insoportables, la contaminación sonora, auditiva y humana creaban un campo de batalla.
No me pude concentrar, pero igual lo hice.

20090429

Correr



Parte I

“My Love is like a flower, daisies are always free. You’ve to let it be free”
BJM

De repente se sumió todo en un momento nupcial.
Siempre hay una razón por la cual nunca me enamoro de ella. Es la única en la que yo realmente creo....

Se despertó mi apetito dentro de aquella enorme y anticuada boutique estilo londinense. Afuera llovía un panorama complejo, lleno de exactitudes meteorológicas que impedían a sus espectadores, abordar alguna posibilidad de escape.
Solo su presencia me atiesaba las extremidades, los huesos y sorprendentemente todas aquellas ganas de narcisismo injustificado se replegaban como salvajes corderos de las estepas.
Una energía celestial rondaba sus praderas, mientras que tan alegre y sutilmente, ella ignoraba mi presencia.
No quizá una ignoración despreciable, ni mucho menos una despectiva, puesto que mi conformismo ante la vida, reflejaba ciertas sensaciones positivas en el resto de los paseantes. Si bien me sentía presumido, y etéreo a la vez, estaba seguro que algo se traía en manos mi peculiar destino.
Lo que más llamo mi curiosidad de aquel momento, fue una canción en particular de Dandy Warhols que sonaba de manera apasionante, fusionando mi propio surrealismo con la realidad utópica.
“Los chicos son mejores, chicas estén atentas.”, señalaban los altavoces del lugar.

Pasé cuatro veces delante de sus ojos: cuando la conocí en otra vida, cuando pensé en ella y ni siquiera me percibió, cuando la soñé, y ahora que estaba frente a mi perspectiva colegial de una tarde de invierno.
Perfecta en su estado, su solidificación de independencia leal, de pensamiento leve y jubiloso, un toque mágico de su belleza adornaba el estereotipo clásico del lugar. Su perfume a color naranja aplanaba mis pupilas, dejando mi alma y mis emociones al desnudo. Simplemente me sentía inútil, cruzando la puerta, en pantaloncillos sabor a mierda, un destierro de la puta madre, y mis calcetines a medio comer por el tiempo despilfarrado entre ida y vuelta del infierno.
Seguí mi curso pasando muy cerca suyo, de tal manera que por unos instantes el tiempo de aquel entonces, se tomo todos aquellos milisegundos necesarios, para que ambos apreciáramos las casualidades del azar.
“Espero volver a verte”, me dije en un trance psicodélico. El cristal de mis sueños, de mis profecías y mis deseos más profundos generaban una linterna de color rojo que desgastaba su atención en mí, por primera vez, dejando de lado al resto de los errantes individuos en aquella estructura plena y puramente consumista.
No se porque, pero podría pensar de mil maneras como sumergirme en ella. El único equipo adecuado que tengo es mi emblema de lobo estepario, mi infravisión productiva, mis narcóticos anti desesperación, y la constante búsqueda de un espiritualismo, de una creencia no fundamentada en la decepción.

El universo está lleno de causalidades, no casualidades. Ningún ente rige desde un trono omnipotente, y la naturaleza es perfecta, a tal punto que se auto regenera, dejando al hombre como la criatura más débil de todas las especies.
Esto es tan cierto como que la debilidad mayor de esta raza es poder sentir, poder pensar, actuar y proyectarse a si mismo sobre un futuro impreso en las constelaciones que hoy no están.
No se porque lo hice, ni cuales fueron los principales motivos que justificaron mis acciones, mucho más no podría decir, sólo albergar la posibilidad de que una epifanía se apodero de mis actos reflejos.
Era lo que tenía que hacer. Un hombre hace lo que no debe hacer en el mundo contemporáneo y perdido, para mí fue necesario desterrarme de tal manera que su perfecta biología no llorara más, ni se emocionara o sintiera un desagrado mayor al que produce el siglo XXI.

Vendía imágenes ella. Les vendía a hombres y mujeres la alucinación perpetua de sentirse galanes, donde el cutis era una pradera recubierta con una especie de baba de consistencia gomosa, que daba al portador un asemejo a diferentes colores, también vendía a sus elegantes y aburridos cabellos una elegancia cuestionable, y por sobre todo, ella se sentía agobiada por semejante mentira publicitaria.
Esa obsesión de entregar al hombre cosas innecesarias para existir. Entonces comprendí, ahí mismo, sin rodeos o pensamientos negativos, que todo es producto de un algo, cuya base es injustificada mediante algunos incoherentes, que justifican a sus acciones como el algo de otro producto misterioso.
Algo así como decir que las empresas y la educación deberían fusionarse. Tan estúpido e ambiguo resultaba aquel concreto lucrativo, que vi la desesperación en carne ajena.
Vi la compulsividad de los comensales, que como bestias mitológicas hambrientas, gastaban sus pedófilos cupones (que cuatro horas atrás habían sudado para tenerlos en sus bolsillos) engullendo y devorando a su paso todo producto o artilugio falsete que se encontrase dentro de su rango de visión.
A mis ojos, no podría hablar de una crisis económica mundial, mas bien demostrar el porque del decline social, cultural, artístico y humanístico de la raza.
Pero me importaba ciertamente un carajo, lo que las sombras vanidosas hicieran de su existencia, yo me manifestaba por ella.

Finalmente conseguí juntar obscenidades y me dirigí a inspeccionar el lugar. Sabía internamente que nada de todo lo que ahí existía me parecía relevante, sin embargo no pude dejar de lado mi recurrente curiosidad e inspeccione algunos malévolos productos que se encontraban en los laterales. Me llamó la atención un líquido viscoso que eliminaba todo tipo de cabellos muertos, a cuesta de una considerable anexión de riqueza, además, la inversión opinaba en su envase de la siguiente manera:
“No se garantiza una efectividad segura. Pueden existir efectos secundarios al cabo de unos días, en tal caso la empresa no se responsabiliza por los daños causados, sean de carácter letal o produzcan algún tipo de contusión. Ante cualquier duda consulte a su médico.”

Quizá también ahí entendí el funcionar de la industria mundial. Vender ante cualquier duda, sin la menor duda de sea lo que sea, funcione o no, algún idiota siempre lo va comprar. El problema crecerá cuando sean millones de idiotas alrededor del mundo que adquieran su réquiem en pócimas a base de químicos.

Tampoco me importaba realmente, pues había leído de chico por ahí que cada imbécil se hace cargo de sus propias estupideces, y por ley, yo tenía las mías.
Hubo otra enorme gama de inútiles artilugios evidenciados (que no valen la pena mencionar), pero sin embargo, en un particular instante dirigí mi atención hacia un joven adolescente que parecía no encajar demasiado en el ambiente. Sus ropas de lo más común, y de preferencia oscura, incomodaban al resto de los insectos. Se lo veía contrariado y ofuscado a la vez, por lo que accione a brindarle una ayuda nigromántica. A toda esta escena, el ángel de los postergados, se posó unos metros detrás de mí y del muchacho.

- Veo que hay algo perturbante en tu mirada... ¿Puedo preguntar que te atormenta? – dije de manera fugaz.

El joven sorprendido por mi repentina labor, miró desconcertado y respondió:

- No se... puede ser que consiga ayudarme. Tengo que regalarle algo a mi novia, pero no se que... no encuentro nada de utilidad y apenas me quedan unas horas para ir a verla, es su cumpleaños, ¿Sabe usted? –

-¿Qué edad tiene? – pregunté curiosamente.

- Es... un poco más grande que yo, tiene unos......veintisiete, no, ¡Veintiocho años va cumplir hoy! –

Asombrado por la situación, reflexioné unos segundos muy breves y revolviendo entre mis experiencias y recuerdos, le dije:

- Es una mujer prepotente, no espera cualquier cosa de un joven, menos de su amante. Tengo una idea de algo que puede interesarle. –

Incomodada o sorprendida por nuestra conversación, la joven interrumpió diciendo:
-¿Por qué dice que es una mujer prepotente? – y como fastidiada esperó una respuesta.

Yo, ignorándola de manera amistosa, acudí al joven indicándole que me siguiera para hablar alejados, sin que ella pudiera escucharnos, lo que terminó produciendo cierto jugueteo, donde intentaba escuchar de qué hablábamos nosotros.
Nos alejamos hacia la sección de los perfumes, y la joven ángel con aires de curiosidad extrema, se detuvo frente a unos estantes con ropa femenina, generando un orden entre ellos, y a la vez intentando prestar atención a mis instrucciones sobre el joven adolescente.

-Un perfume exótico, suele ser una de las mejores opciones. Son caros como todo lo que hay aquí, pero ella va sentirse especial, sabiendo que huele algo diferente a todas las mujeres con las que has estado. – indiqué sutilmente.

El muchacho se quedó perplejo y no exclamó, ni objetó, ni dijo absolutamente nada de nada. Me miró de reojo con seguridad, y buscó dentro de sus bolsillos treinta y cinco arrugados pesos. Por una cuestión monetaria no le era suficiente para pagar los delirios de la tienda estilo londinense, de alineamiento conservador, lucrativo e incluso elitista.
Al cabo de unos instantes, aparecieron otros dos muchachos de las mismas características al anterior, con la misma vestimenta, y entre los tres procedieron a juntar una suma equivalente al perfume extravagante propuesto por mi persona.
La joven pelirroja estaba asombrada. De repente se había congelado observando la situación, mientras que me di la vuelta y la sorprendí, intrigada en toda la secuencia anterior.
Rápidamente se sonrojó, posiblemente sintió vergüenza, y me dio la espalda.
Sin pensar esto como un impedimento, me acerqué le toque el hombro y quise entablar una conversación. Su mecanismo de autodefensa fue reflejado mediante una frialdad desconsiderada, adoptando una personalidad semejante a la de toda la escoria del lugar. Con aires aristocráticos, intentó rechazarme, mientras que doblaba ropa horripilante con símbolo de cocodrilo y palos de golf. Sabía yo, que su elitismo, era solo una propiedad de la careta diaria, empleada para repeler aves de vuelo bajo, de mediocridad absoluta, pero esa débil táctica no iba funcionar contra este viejo felino.

20090415

He never seen the sun, but he never stoped trying



No importa si se ve o no. Lo esencial para los ojos está ahí, estimulado por la ilustre conciencia y la necesidad de adormecerse momentáneamente.
En tu cabeza siempre está la necesidad de usarlo.
En tu cabeza está la necesidad de usarlo.

Actualmente no pienso porque me guste, sino porque lo necesite.
Aclarar los marrones oscuros con necesidad fisiológicas es lo más interesante de la existencia. Aprender a manipular el pensamiento oscurista, que toma por costumbre fastidiar con irreverentes propuestas para hacerse rico, pero de una necedad nefasta.
Podría hacer poesía con tu cabeza si me lo propusiera.
El cambio sería tal, que abstenerse no es una oportunidad, ni mucho menos una necesidad, porque al fin y al cabo;
¿Para que necesitar? , ¿Para que absorberse en un mundo inocuo?

El elixir del existir está en todas las fronteras de la mente. Dibujada en colores de la fauna aparece la inspiración mágica al cruzar embriagues celestiales con la famosa paz inoportuna. Retorcido en su pensamiento y arrogante en deficiencia, habla géminis desde el lugar más puro en la tierra: la tierra.
La cuestión material no es más que una clarividencia, del hombre muerto. Ese hombre que perpetró su mejor tiempo con el mal augurio de encontrar un camino, aquel hombre cuyos destellos mentales están reprimidos a un simple abrazo, aquellos hombres que vendieron su pensar ético por una habitación de papel verde.
Nunca ninguno vio el sol, pero dejaron de intentarlo.

El hombre botella nunca vio el sol, pero hasta el día de hoy sigue intentándolo.
Sus cabelleras ideológicas no tienen retoques. Su mente está esclarecida por la meditación premonitoria de su propia moral. El hombre más conocido por sus aptitudes físicas, su capacidad de elaboración, de sostenerse a sí mismo fuera del orden establecido.
Es el hombre de un status quo bizarro, pero audaz.
Ni siquiera podría decir que su mundo es más bizarro, que el actual impuesto.
Hipocresía militar, mandato ridículo su ciencia, y hasta optimizado con reglas y dogmas absurdos sobre como mantener la desgracia de miles.
Una pirámide opulenta donde la base esta construida a manos de morenos.
Arriba color verde y amarillo. Demagogia e ignorancia son sus cúspides, mentira y crueldad las aristas, mientras que los cimientos (cansados ya de luchar), esperan con antelación la demolición de tal injusticia arquitectónica.
Ellos nunca vieron el sol, pero siguen intentándolo hasta el amanecer de sus desgracias.

Como menstruantes mounstros decapitados, descabellados hiladores de una sentencia destinada al desafío de intelecto, siguen las bases asentándose hacia el poder de la verdad.
Pero la verdad es irrelevante, puesto que su hermetismo crea desconcierto e intolerancia.
Marchando hacia el tren de las montañas, aparece la luz cegadora del exitoso marcho filosófico.
Pensantes pensadores destellan, pero existen otros que no quieren vernos unidos, pero si exterminándonos.
Sin embargo nuestro hombre es débil en materialismo, y fuerte en su existir. Sus vicios cuentan la historia de sus necesidades, sus extremidades apenas desean agredir a otros.

100 Millas en cuatro segundos

Nunca se me ocurre crear por placer.
Más que nada se me ocurre pensar, y aunque eso sea un alivio y una maldición,
no me conviene ser llevado con mis pensamientos, porque de hacerlo podría entrar
en un cataclismo espiritual de sobreflujo.
La inspiración viene solitaria, siempre llega de cualquier manera.
Tiempo de pensar en todos los quehaceres del existir, buscando ese existencialismo indiscutible, dejando de lado la razón.
La razón indiscutida de un hombre que vive con su cabeza.
Pensar es omitir vivencias necesarias.

20081229

Soy el cielo y a veces veo el sol

No creo que pueda ser el hombre del 2012, con toda su alegoría y sus respectivas emociones hacia la muerte, pero me siento tan poderoso como un helecho en pura ramificación.
Hoy te necesite para conectarme con el sol, algo así más de 500 horas de necesidad
antropológica y unos 200 minutos de existencialismo dentro de tus cabellos. Fui, vi y vencí, pero me hubiese encantado raptarte un rato, llevarme tu alma como talismán herbolario y ayudarte a florecer entre los árboles, entre los pájaros poner un nido de esperanzas juntas, renacer entre el agua que desborda los glaciares hasta llegar al fin de los fines, para que así pienses que el pasado es el futuro modificado.
Escucho ahora las mejores canciones entre el eco de los cipreses y pueda acordarme lo sublime que olía tu pelo esa tarde en el patio de la basílica, molestándote a caricias en la mejilla y en el cuello, cuando hacía dos instantes atrás le dije a un amigo: “Esa chica de anteojos, pelo rojo y de uniforme, me disuelve.. quiero conocerla.”
Hoy me origina el mismo efecto esperar sentado, y haber consumido toda la energía que me quedaba los últimos 300 metros de peregrinaje solo sabiendo que iba a volver a verte, y que hace noches atrás tome el mejor vino en copa, pensando en porque odio odiar.
Y aunque hoy no vaya a ser el día más feliz desde mi vuelta, no importa, porque voy a seguir esperando tu carroza entre el empalme del sentimentalismo y la unión, para que a pesar de todo, el infinito sea mas piadoso que en las películas como para ofrecer una segunda oportunidad, al buitre mas carroñero de todos. La autorreflexión existe, pero de a ratitos resulta imposible demostrar el nivel de creencia al exterior.
Y aunque te parezca extraño, todo sucede dos veces por el mismo motivo que la inicial,
¿Recordás la primitiva sensación al mirarnos a los ojos, abollarnos en siglos de almas perdidas para llegar a la conclusión que valía la pena jugarse esos ratos de inocencia adolescente y profundizar la poesía de nuestra vapuleada incongruencia temporal?

20081214

Conservaciones

“Y vos también, me haces sentir re bien”

Y ahí estoy tirado para siempre, irritándome en el porque de los cuales, fue el error más grande, si haberte conocido o denegar que me cuesta existir del lado ajeno. Me cuesta comprender porque he de jugar el vil papel, de ser un grosero, un insolente viajante de corazones, con una pierna izquierda a medio magullar, una mente promiscua y un sentimiento partido de alguna vez cortejarte, aunque sea un ratito como en las películas...
No puedo entender que me hace aterrarme de mi propia idiosincrasia hacia tu sexo, no apuesto a ganarme tu selva, ni cortarte las alas, ángel etílico, pero si pretendo demostrarte que el sabio más audaz, es el que peor se viste, y no el que leyó el libro más grande.
Quería enseñarte que la religión estaba dentro tuyo, y que me perdones aquella noche que no tenía plata para pagarte una última cerveza, después de darme cuenta que ni siquiera estabas ahí, pero mis pulmones ya palpitaban toda la nicotina que ocupó tu desaparición.
He alucinado, e inoculado el destino de ser infiel al karma. He apestado la existencia con los nuevos viajes, cuando ni siquiera mi remera y mi vaso de vino son capaces de hablarte, ni contarte o preguntarte si eras vos la chica bonita de la fiesta, y entonces así podría comprobar si me retorcía por saberlo, o por jurarme que ibas aparecer.
Capaz no entiendo porque nada. Capaz entiendo que nada es eso: absolutamente nada. Tener nada, es como tener todo, pero sin nada que valga la pena. Acobijar ilusiones en cubeteras de cerveza, entre nubes de cigarrillo verde bonito, da igual como jugar mis fichas de ajedrez en ese futuro que no se va ver de la mano tuya.
Si bailaba y mis ojos brillaban, era porque tu pelo se veía espectacular. El detalle de tu fino calzado color negro, alegró toda mi noche, aunque supiera que me quedaban dos cigarrillos o un billete de dos pesos.
Cambiara todo de la nada que tengo para volver a verte bailar y sentirme afortunado de estar en la prisión de mirarte, no podría nunca tocarte ni asegurarme de que tengas interés en coagularte en conjunto, porque el destino se forjó ayer en color medio grisáceo lila.
Quizá si me devoraras un poco, no lograrías engullir el todo de mí, yo podría tragar un pedazo de tu esencia y dejarte por siempre en el recuerdo para que cuando me esfumase, ni la marcha ni el dolor sean la misma crema de los problemas. Sería más fácil aún porque al menos hubiéramos probado el fruto divino del edén, y que castigo hermoso y atormentador sufrir delirio porque has decidido no masticarme.
Quizá todo sea producto de mis halagos a mi mismo, o de mi vil egocentrismo que se tortura a si mismo por no sufrir la derrota del antítesis, o por ser una vulgar enzima de color alga marina, que irradia, emite, desprestigia y florece toda la pena, y la somatización de elegir el camino mas errado. Quizá no recuerdes el porque de la carta, ni recuerdes el porque de ese disco hermoso, quizá nada exista después del todo, y horripilantemente he dependido una vez más de la fantasía que me producen las palabras, quizá se me ocurriría pensar que te vas empachar de todo lo que tengo que decir, aunque nada te guste, o creas que no te guste, porque desconoces toda esa paleta de pintor que son los colores que he vivido.
No puedo creer ni pensar que haber soñado con despertar entre tu brazo derecho fue una alarma falsa de porque no debo ser hipócrita con mi ego, y reconocer que no existe castillo capaz de soportar tu asedio.
No creo que aceptes el todo terminar en la nada, o dejar de sentir el apetito de destrucción, hemoglobina de las cosas que no querés complicarte, es el tiempo de tu vida para hacer hoy lo que mañana no vas arriesgar... es tiempo de pensar hoy lo que mañana vas a dudar...
Es tiempo también de creer en que algo vas a necesitar de mi, cuando entiendas lo que pasó dentro de mis lápidas, vas a tener que conquistar el éxodo de estos versos, para sufrir el vació de pasar esa noche eterna sin tiempo de pensar el cuan de todo, y la nada que me aborda haberte conocido para retomar el camino de esa misma soledad......
Soledad abrupta, creciente y menguante en noviembre, asechante en verano e insoluble en humanidad el resto del año, del siglo y del tiempo.
Pasantía me gustaría ver un último rato a las 7 de la mañana de un domingo, comprándote rosas y claveles en la esquina de Boedo para saber que mañana nos vemos, en el mismo sueño y en el mismo lugar de todo.... o de nada.

20081124

Vivo al fin




Las películas y el cine tienen algo en común: la vida real. La música y las drogas existen para si, la cadena de auto sustentación suelen ser los peores problemas de aquel que irradia estructuras inservibles. No existe nada imposible sino complicado. No existen laureles sino coronas, pero estas últimas no pretenden estar como halo del ego, y fomentar la soberbia de lo imperdiblemente lógico que resulta sentirse un personaje. Quienes juegan personajes saben muy bien jugar ajedrez. Sus tácticas son aplicables, su cobardía o valentía a la hora de existir, radica directamente en el nivel de juego. Un oponente débil e indeciso presenta una baja de moral en sus fichas, y en sí mismo. Quienes se creen toscos y duros, completamente la imagen del macho idiota, van a la guerra sin cuidar sus fichas. Sus únicos dos pilares, como sus dos únicas torres, suelen ser la belleza y lo superficial.
La vida entonces es como un ajedrez insolente, ataca y ataca, defiende demasiado bien, y castea hechizos inexistentes sobre los seres. Amor, odio, lujuria, avaricia, codicia, dejaron de ser pecados en el mismo momento que la ciencia entró en las mentes de los jóvenes.
La lógica y la razón parecen ser fundamentales en el fin del principio. El materialismo, la globalización, el dogmatismo, el imperialismo, la decadencia social, los desastres climatológicos, la estupidez rata-pesticida corta yugulares de todas las sociedades involucionadas es la excusa perfecta para plantar la semilla de la ignorancia. O la manipulación, lo fundamental: vivir para trabajar. ¿Trabajar o vivir?, ¿Vivir, vivir, vivir, trabajar, morir trabajar? ¿Morir, vivir, morir, trabajar, trabajar, trabajar, morir? ¿Morir ir y venir, trabajar, vivir o morir viviendo? ¿Trabajar muriendo, o vivir trabajando?
Los emblemas y los anagramas estúpidos son las respuestas al futuro.
Mierda por doquier en sus mentes, cromosomas imperfectos de los miedos e inseguridades de antiguas generaciones. Generaciones acribilladas por la autoridad, la autoridad confundida y definiendo los lechos de vida de sus pobres cabezas oprimidas. El rojo fervor va muriendo de a poco, cuando el blanco paz inunda los cielos, los mares y las puertas del infierno.
Somos infernales mercenarios para la nueva revolución. Los mercenarios nunca mueren, solo se reagrupan en el infierno. Todos existen y viven para ser mercenarios, pero solo algunos logran comprender porque sostienen las vivencias que llevan, y los lugares que transitan, los medios que acompañan, los viajes astrales y no tan astrales, los viajes psicodélicos, o de color verde con papel de lillo. Parecería ser que es mejor fenecer con las ocho horas laborales, que buscarle una vuelta a la situación, probar llaves en diferentes anzuelos y llegar a la conclusión que los mercenarios están mejor pagados, por el universo.
Los ojos que tantas cosas nos han recriminado, les gusta pensar que su territorio no está en crísis, y que fuera del rebaño, todo está mal, y es oscuro, cuando la oscuridad es el peor enemigo del hombre.
La oscuridad suele trascender en la vida de las maneras más inesperadas. Los lujos, las cuestiones materiales y las estructuras existen porque la oscuridad es más fuerte. El cielo y la luz escasean, pero solo se encuentran refugiados, como los guerrilleros de un país que pelearon y murieron en las alcantarillas, porque los gobiernos de mostacho no querían ni quieren un pueblo que cuestione.
Nos entrenan como maquina de matar la vida, con rutinas, prejuicios, envidias, emociones semi existenciales, guerras ideológicas sin sentido, manipulación genética, pero cuando una pequeñísima línea de la vida se corre un milímetro, es motivo de enjuiciamiento.
Las antiguas generaciones lucharon por su sueño, un buen salario, horas encerrados en cuatro paredes y sumisos a un cacique, nosotros queremos la revolución, y la queremos bien. Mentes al pueblo, y dejemos los fusiles de lado.
Somos si, mercenarios y revolucionarios seres de energía que destruyen y desmitifican toda la basura que hemos engullido por siglos y siglos, nos mataron a nuestros padres jaguar, a nuestros padres águila y a todas nuestras profecías…
¿Quién podrá matar ahora los mercenarios fénixes que juegan a capella los espíritus oprimidos de nuestros aborígenes, nuestros guerrilleros ideológicos? ¿Cómo podrán destruir las sociedades las mentes puras, los corazones sanos?

20081118

Lustrabotas de avenida




Luchador de la locura cotidiana. Luchador de la mediocridad sub alterna, y luchador del apaciguante derecho de autodeterminación. La nada es nada, la cabellera es la yugular de los poderes etimológicos que nos sirven para amar y para odiar.
Ya no creo en lo que creo, ni creo en lo que creeré en un futuro. Vos estás dado vuelta, y al derecho estoy yo. Transitando el camino de loco através de los 22 arcanos mundiales. El hambre, la desesperación de ser un joven inverosimil, una oveja negra afectada por su propia autoestima.

20081007

Levantáte y andá




Ya no soy una Biblia alcohólica. Ya no soy un ente defraudador, ni un pobre encrucicjado en las relaciones amorosas con el querer perfilarse de alguien.
Un haz de espiritualidad cósmica es quizá la mayor de mis ambiciones, profetas de la vieja África y las traducciones de aquellos cánticos espirituales.
Me gusta confiar en las cartas del tarot, y creer que todo es moldeable.
La chica de la esquina me gusta, y es muy fuerte.
Fuerte el placer de su cabellera mientras derrama resplandores de energía buenista, de complejos ultra etimológicos me torna, comprender la situación que me acompaña.
Voltearme a su puerta, a sus ojos y creer que Jah Rasta es una mentira.
Debo haber probado más drogas que religiones, más ilusiones que decepciones, y más depresiones que ambiciones.
En todas ellas descubrí el amor profundo que produce sentir el cambio, evidenciar los acontecimientos, pensar en blanco y descubrir una posible meditación.
Así es como me cuesta ver el futuro. Pero también es así como quiero ver el futuro. Ya no somos moralejas, ni somos reflexiones del ebrio.
Ya no quiero jugar al Bukowski, porque de esos solo hay uno, y muchos caminos, pero todos ellos conducen al creerse impotente,
al ser irreverente con uno mismo, a deprimirte y sentirte feliz de haber tomado semejante ideología como la de él.
La Tierra en crisis es el peor de los libros. La peor de las realidades, de cuando era chico y veía los dibujitos de “Capitán Planeta”.
Montones de imbéciles, mounstros, y empresarios acribillando a los hermanos de gaia, sin rejuvenecer la última pizca de nuestra alquimia, entre humanos y desolladores.
Siento la bravez del ser y me dan ganas de estallar. Siento a la vez unas ganas tremendas de seguir leyendo, para cultivarme y no ser un espíritu de poco lujo, con traje y corbata, portafolio cargado de miedos e inseguridades, en pleno Florida, camino al fucking subte.
Una crisis etimológica, de errores, de problemas enseñados en los antepasados de las almas.
Errores sin perdón de cómo estereotipar nuestras vidas entre libros inútiles de contenido economista, estereotipos o clichés soberbios de cómo tomarse un taxi y gastar menos dinero, errores antropológicos de tener miedo a lo desconocido.
Creerse el peor error de la vida, que vivir es ganar dinero.
Como el anillo de Sauron, una vez que tenés mucho, querés demasiado. Pero no va haber nadie que destruya el anillo, y cada vez se vuelve más interno, y mas sofocante.
Hace tiempo que vengo sintiendo de cultivar a Sauron dentro mío. Mi estomago ruge todas las mañanas,
y entre mate-cigarrillo, cigarrillo-mate, mate-cigarrillo-mate, cigarrillo-cigarrillo-mate, mate-cigarrillo-cigarrillo-mate, me he dado cuenta que deje de levantarme, dejé de ir, dejé de mirar.
Es más el hambre que sentía, que las posibilidades de ver un mal dentro mío.
Me gusta sentirme que el alma se cultiva a través de los efectos diuréticos.
Me gusta pensar que el reggae es la música del alma, y que nunca voy a ser rastafari, no porque no me guste sino porque no me gustaría llegar a esa meditación.
Recuerdo mucho, pero me olvido poco. La mente en frío, y listo para la meditación.
La veo a ella todo el tiempo en mis sueños, pero la recuerdo demasiado.
Tengo el bolsillo lleno de semillas, pero no hay flores para cultivar.
Mis ideologías aventuradas en la psiquis, pero ningún sentimiento revolucionario.
La espiritualidad en alza, pero ningún objetivo contundente.
La necesidad laboral urgentísima, pero sin métodos antroposóficos.
La salud mental en recuperación, pero nada para ingerir dentro de mi insanidad.
Una bocha de flores azules para regalarle, pero ninguna para destruir.
Muchísimas oportunidades, pero cuatro paredes de mierda y cemento.
“Trataré en los próximos días de creerme la belleza, aunque exista el bienestar”, leí en algún lado.
Lo único que puedo saber hoy, es que Saruman va caer, y mientras conserve mis poderes, mientras mi fé en alto esté, y la imaginación abierta, la batalla será mía.
Voy a ser profeta para hacer creer en algo, y voy a creer en algo, cuando te des cuenta de los códigos.
Cuando tu libertad sangre alcauciles podridos, y tus orgasmos saban a miseria, vas a levantarte e irte.
Yo me levanté y me fui, te gané de mano. ¿Nos vemos el jueves?

20080928

Pequeña aprendiz (2da parte)




Ya no me escribas más que me desespera.
Me gustaría mirarte a los ojos y decirte que va estar todo bien, o que voy a poder llegar a vos, y en vos.
Que voy a ser un tipo rudo y fuerte, que va satisfacer todas tus necesidades, y mientras vos me mirás desde la cama con ese vestido rojo,
esas trenzas y un dulce en tu boca.
Ese dulce, pico dulce, que sabes, es tu mejor amigo, porque somos insuficientes el uno con el otro, y yo no puedo llegar a vos. Estás del otro lado de la pantalla, y por más que intente tocarte no me va ser fácil acribillar todas mis fantasías, taparte la boca para que no grites los estereotipos, morderte un labio para no escuchar balbuceos, tocar tu pelo para que no te sientas hermosa, quitarte una hebilla de mariposa color naranja junto a ese moño tan suculento que lleva tu cabellera lacia, para que así no te sientas atada ni ridícula.
Me gustaría atarte de pies a cabeza, para que valores tu libertad emocional y no sientas
violadas tus necesidades, me gustaría quitarte la mano que reposa en tu pecho virgen, junto a ese anillo faldero que bien defiende lo más egocéntrico de tu colorada alma.
Sos sangre pura. Si te toco, me voy adentro. Si voy dentro tuyo como un inexperto, corro
el riesgo de que me rechaces, y de no volver nunca más a tu isla, a tu templo fugaz, a tus
carnes ni tus dulces.
Sería genial poder escuchar discos juntos, chocar las copas de vino tinto, pero tu boca todavía no esta preparada, ni tu belleza tampoco, puesto que sino hoy estaría dentro de tus sábanas y no desde esta prisión de caramelo.
Almíbar estilo aceite petróleo con toques de nicotina, palacios verdes florados, con hadas lesbianas y abejas seductoras que crean tu cuerpo una y otra vez, cada vez más así sembrando la seducción de tu mirada celeste fluorescente, de tu pelo, látigo baboso color mandarina, fuego de fuegos, aplanadora existencia que sustenta mis días de higo y manteca rancia hasta que abras tus portales de carne y amor.
Creo en el amor, en el sexo, en tus cabellos, en la cerveza, en tus ojos divinos, en el demonio, en tus llamas, tus pies diminutos, tus piernas eclesiásticas y tu neutralidad frente a mi. Tu antítesis, tu espejo deforme, que te muestra lo que nunca captarías si tuvieras poder de elección. Tu raza es excepcional, la mía experimental.
Tu santidad-virgo es un paso al inframundo del entierro espiritual, pero como me gusta pensar que soy el único y el primero en andar revoloteando a tu lado.
Si te viera malabarear me descompondría muchísimo, puesto que soy alérgico a verte hacer cosas bonitas, aunque me vea como un imbécil, y mientras cruzo Córdoba casi me arrolla el 109. Me gusta tu juventud, porque yo viví la mía, pero igual te envidio, porque sos bonita y quiero meterme en vos.
No voy a decirte que no soy un idiota, porque de eso vivimos todos, pero se que soy un idiota con una ampolla terrible en el dedo índice derecho, y además tengo una creencia en mi mismo que te puede deslumbrar.
Así como vos y tu firmeza a no dejarme entrar ni hoy ni nunca, porque sos hermosa, porque caminas excelente, porque fumas un cigarrillo como si deleitaras los vicios, porque te tocás el pelo de manera escrupulosa pero sin remordimientos, porque te tocás y yo me siento hipnotizado, dispuesto a volverme skinhead si así lo quisieras.
Se que nos llevamos casi seis años de muchísimas militancias, con los comunistas, con los troskos, con los reformistas, los peronistas, los anarquistas y los hippies dragones.
Pero no puedo sentirme de otra manera, más estúpido, menos audaz, más esquizofrénico, y muchísimo más autómata de lo que era antes de conocerte.
Envidio que me trates así con indiferencia, pero sabés que me fascina el lunar en tu mejilla derecha. Tan cerca de tus labios, de tu pequeña boca, un manantial perfecto para embadurnar con crema chantilly y chocolate blanco.
Y así debe haber más de mil billones de motivos por los cuales no querés estar conmigo,
debés tener más de ciento cincuenta afirmaciones de tus padres por las cuales soy ante tus ojos un alcohólico, también tu mejor amiga (quien es mucho más fea que vos) te debe haber dado una razón por la cual no darme una oportunidad.
Se que no te entiendo, pero en el fondo te entiendo perfectamente. Si me pongo en tus uñas, trataría de poder crearte una infección sentimental, así después puedo jugar al doctor un rato, y mostrarte el lado más rescatable, más responsable y más aburrido de mis personalidades.
Nunca me había fijado que tus atributos físicos eran tan idealizables.
Ahora que estoy aprendiendo escultura, te haría una replica exacta de tus tetas, de tus culos, de tus soberbias piernas, de tus cristalinas ideologías, de tus ombligos antipelusa, de tu pobre y pequeño corazón traicionado por los pocos hombres que conociste. Quizá más tarde me resistiría completamente a enamorarme de mi creación y poder hacerle todas las cosas que quiera, empezando por penetrarla de manera eficaz hasta llevarle el desayuno a la cama, mientras me tomo una cerveza roja. Pero después cuando pasara por la puerta de tu edificio te vería sonriente, y me daría muchísimo cargo de conciencia, así que volvería de manera muy veloz con la bicicleta de lona, a quemar la maldita y endemoniada creación frankenstaniana que hice por vos.
Hoy fui a pegar faso en parque centenario y mientras esperaba al pity me puse a pensar en las cosas que me gustaría hacer con vos.
Vaciar la heladera de casa, sacar la basura, tender la cama, limpiar el baño, ordenar mi
cuarto, comprarme ropa, verme alineado con el mundo, tomar cerveza en menor cantidad, hacerme un tatuaje, acompañarte al cine a ver una nueva de Tim Burton, escuchar juntos a Kusturica, estudiar, recibirme, ser alguien, dejar de escribir, obsesionarme e ir al baño tan seguido en el día. Después me di cuenta que ya había pasado una hora y media, que no tenía faso, ni motivos para que te acerques a mi.
Después de todo me doy cuenta que poco me importa, más que compartir un ratito juntos.
Me doy cuenta que sos lo más hermoso que vi en toda mi vida, y que te quiero mucho.
Ahora también me doy cuenta que tu inocencia está perdida, tu alma, tu espíritu, tu sexo
y tu amor también lo están. Y aunque hayas estado todo este tiempo delante mío, me arrepiento no haberte dicho todo esto cuando me mandaste aquellas fotos.
El cielo para mi ya no tiene color, el tiempo da igual, la cerveza está siempre tibia,
y aunque ya no camines más en este mundo siempre voy arrepentirme de no haber hecho nada.
Y como me gustaría que nunca hubieras muerto, que estuvieses viva y un rato al lado mío,
tocándome la frente un rato, jugando con mis dedos y diciéndome cosas feas al oído.

20080924

Pequeña Aprendiz



Pequeña aprendiz


Te veo todas las noches en el bosque. Te veo por eternidades de afortunados momento que he de querer pasar contigo. Tocar, tener y velarte en tus más profundas intimidades.
Contarte los secretos que a nadie confesaría, mirarte a los ojos y no poder prometerte nada, pero sin embargo, cargaría tus preciosos montes lunares, como un fiel lancero de un rey medieval.
Pequeños ojos son tu tez, acalorados cabellos significante de un poderoso cáliz, ceniza de fénix embriagador, de mis destellos sombríos hoy contigo, pequeño corazón.
Cada vez te siento más lejos, más clausurada para todos mis pecados. Que no son más que no haber hecho nada con mi vida, hasta haberte conocido, y pedirte a gritos que me contengas…. O la luna hoy, no brillará suflé, y tus momentos junto al horno del corazón inerte, van a ser despellejados por dejar que abandonaras a quien más te necesita hoy.
Tibia belleza la tuya, pequeña aprendiz.
Tibio calor hecha tu cuerpo en mis venas,
Perfecto hedor a tu rojizo lunar emocional, pequeña aprendiz.
Pequeño picaflor sentimental, no busques excusas ni pretextos para conocerme o para tenerme.
Pequeña necesidad se torna, levantarse todas las mañanas y consumar tus ojos, venerando tu muerte, tu sentencia lejana y tu abandono, pequeña aprendiz de las tristezas.
Aquí encrucijada tu caminata se encuentra. No pretendas creer que vacilaré al escucharte negar lo que me pasa hoy contigo, no creas que mis sentimientos pornográficos, eróticos o románticos, son una negación porque vos bien sabés que el ahora es ahora y el nunca está cercándote.
No trates de darte cuenta el porque de las cosas, hundirte en un llamar a la conciencia, o simplemente tomar el teléfono y consultar por mi. Yo lo haría si tuviera algo que me atara a tus hermosas pequeñeces.
Pequeña emperatriz de mis deseos, abre esas puertas que ya es tarde y tengo frío.
Pequeña aprendiz no me maltrates, por lo menos un rato, hasta que recupere fuerzas y pueda hacerte entender todo lo que quiero decir. No piensen que soy sumiso, ni tampoco un papanatas, soy solo lo que quieras verme ser.
Crecer grande, fuerte y sano. Olvidate de eso, y volvé a casa que todavía no es tarde.
El sol se pone sobre mi vejez, y ya no puedo dominarte más. Te dejo que partas, con la condición que vuelvas a verme, como rey de mi tierra promete recibirte con el mejor monumento a tu vespertino y vivificante cabello, tus ojos, y todo eso que nos hace bien.

20080915

De pensamientos e inconclusiones



Albergues y desprendederos



Es muy difícil darme cuenta de las cosas. Hoy no siento que estuviera escribiendo de verdad sino, haciendo algo que sentí que ya hice… como si se tratase de una especie de dejavú.
Inclusive estos pueden a veces olvidarse o simplemente dejarse llevar por lo que nos emiten de vez en cuando, como muchos tantos recuerdos de otras vidas pasadas, de noches de pedorreras increíbles,
de hasta algún ser lejano que ya no quiere saber nada de nadie, como en este momento probablemente esté sintiendo.
Es también muy difícil descubrir porque los dejavues vienen a nuestra vida. En mi caso particular, quizá es porque son una manera de darme cuenta justamente de todo esto que me resulta tan difícil.
La otra noche cuando fui a la fiesta, por ejemplo, hubo una revelación cósmica referente al sexo femenino. Había divisado yo, entre tanta cerveza, entre tantos antagonistas, y personajes emblemáticos, una mujer de cualidades rojas (y no comunisticamente hablando, ojo) quien me llamo más que muchísimo la atención. Principalmente porque ella resultaba ser una especie de especies no encontrable de manera fácil en cualquier lado, motivo de más por supuesto para corresponder una táctica de ataque lo suficientemente eficaz.
El problema fue que no era cuestión de tácticas, tan simple como suena: fijar un blanco, poner objetivos y desplegar una estrategia….esta vez se trataba de una misión más difícil: vencer el temor al rechazo.
El temor es una cuestión profunda y únicamente psicológica. Es donde intervienen el juego y la batalla eterna del hombre versus su propia mente, aquella arma de doble filo, que puede hacer todo oro, o puede destruir e hundirte en la propia mierda como un triple hundimiento de un Titanic de veras, no un crucero romántico. Pero no son solo contradicciones mías, sino que este ejercicio realmente resulta muy complejo de analizar,
las mentes y los humanos, son como ejércitos constantes de seres ideológicos, completamente fanáticos, que
chocan unos contra otros buscando el mejor equilibrio posible entre la locura y la esquizofrenia momentánea, temporal o eterna.
Después ya no importa absolutamente nada, y suena el tema ese de Jim Morrison: “Vamos gente porque están tan depre”, el resto es pura catarsis drogadicta.

Volviendo a las raíces, no quería por supuesto que se tratase de cualquier cosa, debía ser evidente el momento en que yo desprendería mis hormonas egocentristas para así mostrar la perseverancia que llevo dentro mío, y que solo cuando estoy ebrio o me importa todo un carajo, suelo realmente (y subrayado) desprender mis muchas máscaras. Y es como decía también Oliverio Girondo en uno de sus grandes poemas: “Mandarlas todas juntas a la mierda.”
Y se siente así, más allá de la indecisión ante todo, y lo difícil-engorroso que resulta darse cuenta.
El tiempo pasó como era costumbre, y no tuve peor idea que ir al baño, sentía que debía desprender toda la cerveza ingerida, más unas cantidades considerables de estupefacientes, del estilo: cigarrillos de pólvora, verdes, con muchísimo alquitrán, también algún cigarro OCB de combustión lenta, entre montones de barbaridades que no tendría sentido ni hoja traer al contexto. Conservando la orina adolescente, me dirigí con mucha efervescencia al baño. Estaba completamente vacío de personajes carne-hueso, y no lograba comprender entonces de donde invadían mis fosas nasales esos espíritus en forma de olor tremendo, putrefacto, abominable, infiel, completamente humano, y un leve torcido de tuerca.

El Ansia
(mini relato autoreflexivo)

Anoche soñé con Carito. No se si debería ser insulso, o un verdadero aventurero para avecinarme entre nuestras memorias conjuntas.
Era todo plateado. Un condominio de lo que podría haber sido todas estas noches de drogas fumables, armables y esos alcoholes a base de lúpulo, cebada destroza negligencia, que nos han llevado hoy a sentirnos perjudicados, más allá de lo que piense ahora.
Es difícil pegar dos o tres palabras cuando el umbral pasa a la necesidad de aplastar ideológicamente todas las mujeres que no supimos entender, y pensar: “Que boludo, la cagué”. Años más tarde siguen en pie las mismas propuestas de casorio (entre otras discriminaciones), pero ahora te dan ganas de ser un buen tipo de vez en cuando.
Es que yo creo que son muchos años de diferencia (o no), pero eso seguro que es un buen pretexto para no comprometerse con nada, ya que hay personas, y escritores.
Estos últimos atentan contra todas las estructuras pensando que la libertad es óptima, y ahí vamos a engullir el mundo, a mostrar lo más preciado que tenemos: el ego.
¿Pero que sería de todo, o de nada, sin el ego? ¿No es lo que hace lo verde desmentir todo? ¿Hay posibilidad de conjeturar contra uno mismo, buscando la menor posibilidad estadística de comerse la pared más dura, con cemento, rocas de granito, y baba de mariposa? ¿Es o no es un estado de animo el ego monotemático, dependiente, aplastamiento verbal de todas las ganas habidas y por haber, de masturbar el pensamiento con la mayor de las destrucciones? ¿O no es eso también lo que asegura las buenas indecisiones aunque te des cuenta que se acaba, y el tiro te salió por la culata esta vez, y no como preveías tiempo atrás?
Después quedás como un idiota en San Telmo con el culo al aire, y aunque ves mierda por doquier decís: “Buen día loco, voy a tomar una birra.”
Y quizá así debe ser. Quizá también la frialdad y la irrealidad sean producto de un ego imperialista, subyugador de pobres crios con autoestima, esos inventos del hombre.
Los únicos problemas deberían ser: Dios, los puerros, el imperialismo y alguna otra sutileza que no se me ocurre.
¿Y porque sos escritor? Me preguntó alguien una vez. Pelos ondulados, mirada desafiante, piernas tremendas, ebriedad amorfa y una noche de sábado. Yo como siempre, la mirada en donde más conviene, mi último cigarrillo, el olor a suciedad, las zapatillas de lona hechas mierda, me quedé pensando hasta que me evacuaron….por tocarle el culo a la dueña del after cerca de casa.

No tengo la menor idea. Quizás por la ebriedad que este supone me gusta escribir, y jugar al camaleón, o a una obra de teatro con Alfredito Halcón, donde yo soy el malo, y el es el padre abusador alcohólico que tiene ganas de sentirse patriarcal. También puede ser el ansia de llegar al límite siempre, de terminar los días, las madrugadas y las tardes de vez en cuando como si fuera el último momento de todo. Nadie está preparado para el más allá, para lo que sea que haya allá si es que realmente hay algo. Yo sueño por poder reunirme con Ernesto, Lou Reed y Jim Morrison, para preguntarle todas las cosas que nunca entendí de su música, y su revolución foquista pero eficaz.
De cualquier manera, después está la abstinencia….difícil de clasificar, de encontrar y de reprimir. Todo se retrocede en una carestía, la cháchara con los amigos: Popper, pepa, bicho, pasta, pasti, faso, tuca, cucumelo, jeringas, merca, bong, in-gravity, flasherines, heroína, y no vayamos al límite que voy a necesitar una colorada. De esas que tienen pecas, como si fueran cicatrices de vidas pasadas, marcas de existencia, que demuestran cuanto pretenden, pretendieron y pretenderán sus codicias-follajes neuro colóricos, coléricos, coloridos pestañeos de momentos intrascendentes que no vivimos juntos, amamantable vicio humano de que te acompañe, y como un imbécil te perdiste la oportunidad de hablarle la otra noche.
“Women seems wicked, when you’re a stranger, when you’re alone.”
Y sí. Quiero escuchar a la mariposa desquebrajarse completamente, antes de caer en el sueño profundo, cancelar mi suscripción para la resurrección, y mandarme mejor al loquero. Cuentos de hoy, ayer y siempre, serán inmortalizados por los corazones latientes de tantos zorros, nonagenarios espíritus que desean algo más que estar. Pero no hay nada que temer, porque yo estoy acá, y te invito una cerveza cuando nada tenga sentido, como ahora al leer toda esta epístola.

20080913

Cuestiones materiales


(O conversaciones conmigo mismo)


Estuve toda la semana pensando en los sueños, pensando en que hacer, en como hacerlo y lo más importante porque hacer lo que se que debería hacer. Métodos reflexivos de un calibre delirante, pero una reflexión súper necesaria para cualquier procedimiento metódico de mi mismo. Me hubiese gustado dejar atrás todas las cosas que me hacen bien, quiero mostrarle todo lo que conozco para que vea de una vez por todas que soy un buen tipo. No soy inerte a la sociedad, ni soy soluble en desorden social, pero vengo con un plus de ideologías escalofriantes, una cirrosis de prima y un corazón de púas eléctricas. Me siento como la guitarra de Jimmy Page a veces, otras simplemente la aguja que entra en cualquier brazo.
Cambié los discos, pero no encontré nada en el cofre.
“Espejo, espejo, pregúntale a tu hermana” es todo lo que escucho en sueños, ya las violetas
se tornan grises, y que tragedia vagabundear en lechos comunistas sin sentido, tremendas
ambigüedades de todos estos años de puro poder verde.
Tubos cónicos y no tan cónicos de extracciones neuronales que me han llevado a la
desinhibición molecular, haciendo crecer el campo donde probar experiencias nuevas.
Recuerdos de “Pánico y locura en las Vegas”, noches enteras mirando el póster del Che que
a través de la TV se ve como un duende maldito que reza porque alguien se vaya.
La bolsa de clavos que desaparece, las llaves de casa, la pila recargable, el medio 25,
y ninguna puta planta que crece, energía de mierda ronda todos lados, hasta que me enteré
que el cable estaba mal conectado y no hay que dejar que desperdiciemos la juventud.
Más que apología a las drogas, esa especie de mito imbécil entre pseudos artistoides para
creerse que todo se ve más psicodélico, cuando en la calle te muestran el psicotismo, ese
algoritmo de humanos descalabrados que van por senderos utópicos a sus vidas.
Mensajes de texto inconclusos, palabras trasgiversadas que no tienen sentido como:
“Dale papá hablamos (carita feliz)”, ¿Cómo voy a saber si vamos a poder hablar,
no puedo prever cuanto tiempo voy a conquistar, o si mañana me levanto y me encuentro
en una película de Cronenberg donde me salen bichitos de la panza que terminan volviendo a
todos super eróticos, lujuriosos que se cojerian hasta un Ministro de Justicia fachista?
No puedo ver cuando esta frió. Me hiela la sangre, me transmuta las venas y me rompe las
pelotas completamente. Es como si la muerte vomitara detrás de mí. El cartel de Flower Power
se mueve constantemente y me acuerdo del sueño con Carito, ese en que soy súper guapo
y ella súper reprimida, entonces nos miramos a los ojos y la telenovela sigue. Después
resulta ser que su esposo muere y me la encuentro en el casino vestida toda de blanco
fluorescente, y me dice: “¿Por qué no viniste al velorio?”, simplemente no se que responder.
Si te morís es mejor dejar disfrutar al difunto su último momento, y yo no quería invadirlo
con mi energía de: “Que bueno ahora me le tiro a tu esposa”, quizá en una de esas me toca la desgracia por pelotudo.
Dicen que escribir es auto terapia, y también hacer drogas, como Hoffmann, que pudo comprar
una fórmula viajativa para terminar en pie, en fiestas electrónicas con mucha gente en nivel 153 e inclusive el mismo estaba en otros caudales.
También un buen solo de guitarra ayuda a canalizar las cosas que no sirven de mucho.
Tampoco ayuda demasiado con sus melancolías, pero al fin de cuentas la escritura debería
funcionar como una terapia, porque sinceramente tengo profundo temor a develar mis misterios, mis locuras, mis personalidades, mis maldades, mis esquizofrenias, mis malestares, mis viajes astrales a alguien que fuma tabaco feo de pipa, o cruza las piernas en un sillón más soberbio que el mismo estado capitalista. Pero que bien hace la cerveza.
Estoy psicodélico hoy, veo colores donde no debería, huelo a plantas donde más me desespero, y la veo a ella mientras menos la necesito.
Al final de cuentas comienzo a vivir cada día nuevamente pensando en diferentes maneras de cambiar la inercia que producen los dedos, sigo sin embargo encontrándome con la misma justificación de que nada es tan importante como la nada misma. Deseos de arte progresivo me aterran, pensar que tiempo atrás hubiera cazado un rifle al hombro, cargado la bandera de ideales muertos y hubiera salido a pelear contra la dinastía, pero hoy no siento ganas ni siquiera de mentirme a mi mismo con ese estilo de política secundaria.
Juntos o separados vamos hundirnos, pero prefiero decirte todas las cosas que me he guardado todo este tiempo, para mostrarte que quizá mis propuestas sean de lo más escalofriantes, pero tenés que saber lo corta que es la existencia, y si ya la hemos visto tantas veces en los sueños constantes que atormentan y purifican… mejor dejemos la estructura, para poder jugarnos e hundirnos en una enorme laguna y apagar las luces de todo lo que tan arrepentidamente denunciamos, de tantas cosas que nos dijimos sin pensarlo dos veces, voy a curar mis hematomas para mañana llegar a tu departamento con un cigarrillo en la mano y un chocolate en la otra mano, para mostrarte que aún veo, pero sigo sin saber para donde está el camino que deseaba retomar.

20080904

Alabados sean los lunáticos




Música para chicas con armas

Voy a ser rápido e indoloro. Estuve escuchando mucha música todo este tiempo, y llegúe a la conclusión de que cada vez me gustan más discos, y más bandas, más artistas y menos solistas. La mayoria están esculpidos a base de montones de sustancias extrañas, pero ¿Que importa? si su música perdura con los tiempos... el claro ejemplo de Lou Reed, Jim Morrison, Luca Prodan, Jimi Hendrix, Brian James (ex Rolling Stone), Ozzy Osbourne, Rhandy Rhodes y bueno... podria nombrar muchos más pero si siguiese, nunca voy a concluir en algún punto que sea tangible.
Existen pocos tipos grosos, uno de ellos es: James Newell Osterberg Jr, o vulgarmente conocido Iggy Pop.
No se si es alguien que me gustaria cruzar algun sábado a las 4 de la mañana en San Telmo, porque estoy seguro que me comería un viaje tremendo, dos minutos en su vida deben de ser demasiado agobiantes....
Bueno de cualquier manera acá va otro gran disco para conocer, si bien tuvo sus discos solistas como "Lust for life" (conocido tema en el st de Trainspotting) anteriormente tocaba con The Stooges. Fueron percusores en su época tipo por los años 70, y de hecho abrieron las puertas al desarrollo del Punk en zona. Así es la cuestion que montone de otros celebres punkeros reconocen a Iggy Pop como el mayor exponente de todo esto.
Este disco se llama "Fun House", y suena increible.. especialmente los primeros temas, inclusive hasta el final te dan ganas de romper todo.
Tambien se suele asociar esta banda con el genero post-punk, lo cual es bastante correcto, pero en realidad no importa demasiado... lo único importante es la voz ronca del hombre elastico (aclaremos que hoy tiene casi 60 y algo de años), esa sensación de aburrimiento y de destrucción. Obviamente entre tema y tema escuchamos alguna analogia de las sustancias...
Este disco junto a "The Stooges" alcanzó muy poca fama en sus tiempos, pero después increiblemente comenzaron a tocar en muchos lugares hasta el dia de hoy que con mucha suerte los podemos ver.
No voy a decir ninguna boludez más excepto que dejo de poner links a sitios donde descargarlo, debido a que algunos me estuvieron hinchando las pelotas, es decir busquenlo que vale la pena.




20080901

4: Historias de no creer

Hoy no tengo ganas de poner textos pseudo intelectualoides, de cualidades artisticas redoblantes de comentarios, sino que me siento ateo, exaltado, de mucha molestia general, entonces decidi que prefiero por un dia dejar el papel de lado y ser aburrido, politico, molesto, demagogo e intrepido si las autoridades me lo permiten. (Y si no me lo permiten, me la pueden.... en fin)
Todo este tiempo estuve haciendo un "nachdenken" como dirian los alemanes, que es algo asi como pensar profundamente sobre cosas. Cabe meter entre mis deseos de arruinar todo, que la otra noche me vi un programito llamado "La Liga", (seguro muchos de ustedes lo conocen), no soy de creermela mucho con la TV (o escoria) pero el informe momentaneo me llamo mucho la atencion.
Hablaban sobre la soja. Como muchos saben, argentina es hogar de payasos, marionetas, mimos con lagrimas de cocodrilo, peronistas, pseudo revolucionarios, asalariados intrasigentes, y un pueblo devastado por los medios.
La publicidad nos vende el mejor materialismo, la TV el vacio emocional con series como "Por amor a vos", el vacio cultural con "Bailando por un sueño" y todas esas cosas ya bien conocidas. Sinceramente me siento enfermo, por no decir agonizante.
Retomando, me parecio super interesante el informe porque mostraba este producto por lo que verdaderamente es: capital puro.
La soja es cultivada con millones de pesticidas, insecticidas, fertilizantes quimicos, los cuales son tan pero tan nocivos, que sus barriles contenedores con el tiempo comienzan a auto carcomerse. Tal es asi, que las maquinas fumigadoras "Mosquitos" esparcen estos quimicos por todos los campos del norte, de Entre Rios, Santa Fe, etc. De esta manera millones de nuevas enfermedades se abren: Cáncer, leucemia, insuficiencia renal, fallos respiratorios, malformaciones, hasta la muerte de criaturas muy jovenes.
No solo esto, sino que la tierra queda basicamente inutilizable, porque en cuestion de muy poco tiempo las napas son contaminadas, los rios, la vegetacion alrededor, y los habitantes de turno también.
Una mierda completa, si me preguntan a mí.

La soja no tiene un gramo de valor nutritivo. ¿Porque? Simplemente porque la soja que se cultiva en argentina es transgénica (Vease "Menemismo" en diccionario). Argentina es el segundo productor más grande de soja despues de EEUU, tb están Brasil, y otros paises europeos. En el resto del mundo está prohibida su plantación por todo lo anterior.
Ahora....¿Seremos tan estúpidos los argentinos que dejamos que todo nos pase frente a los ojos? ¿Podemos creer realmente en las propagandas del campo, que intenta reivindicar su postura dictatorial, la misma usada para apoyar al gobierno de Onganía, Perón, Videla, y decir acaso que lo de las retenciones va más para proteger al "pequeño chacarero"?
La fruta de la tarta del campo y el gobierno, es una pura disputa burguesa de quien hace mayor cantidad de dinero.
Mientras a nosotros nos vendian la "pelea mediática" de 100 dias, afuera las 6 empresas exportadoras de soja facturaban 400.000 U$S mensuales.
Todo en este pais es teatro, lamentablemente del malo. ¿Sabian inclusive que durante los juegos olimpicos en China, se desalojaron millones de tibetanos?
Pero ganamos medallas de oro loco....

El punto de todo es el siguente: tanto el campo como el gobierno saben muy bien lo que hacen, lo que exportan, la cantidad de gente que reagrupan, y dentro de sus planes lo último que está es defender al que menos tiene.
Siendo exportadores primordiales de esta droga transgénica, podriamos vivir de manera similar a cualquier pais europeo. Hoy se produce un caos social, donde el pueblo se pelea para re tomar la bandera de simbolos y personajes que carecen de utilidad y solo son puestos ahi para eso, consumirlos. Acuerdense de Cobos sino....
Es menester que un gobierno semi-peronista, inclusive diria bonapartista, le importa un reverendo carajo que en el Norte hay sequia, en el sur cada vez más los recursos naturales son sobreexplotados por petroleras, en la ruta mueren millones de personas al año, en Misiones muchos chiquitos mueren desnutridos, en Capital el smog cada vez es mayor, muchos casos de neumonia resurgieron, la inflación descostilla al que ya no le queda nada, los jubilados cobran una miseria y son desbaratados todos los dias por el corrupto PAMI, Macri destruye la educación pública y el gobierno nunca le puso un freno, los colegios secundarios se levantan, las universidades de Sociales, Filosofia y letras también comienzan a elegir sus batallas, y los escritores empezamos a querer abrir un hueco tan grande que algún dia seremos partidarios de un 2045 donde tomemos un whisky y fumemos un habano diciendo: "¿Te acordas che de la epoca esa en argentina que eramos medio bobos y todos los dirigentes no cagaban? ¡Jaja! ¡Ahora mira donde estan todos, y ya ni lo piensan dos veces!"
¿Que me dicen entonces, que las cuestiones son de estar con el CAMPO o con el GOBIERNO, cuando digo yo, no es más importante dejar el romanticismo aplastado y poner las plumas en remojo para por fin patear todo y recuperar lo nuestro?
Para finalizar, la soja es una mentira. El campo es una mentira. Los pinguinos son una mentira. Vivimos en una mentira, y si no nos despertamos de este sueño destructivo, mejor que nos inclinemos, nos pongamos en cuatro patas y esperemos que nos entren duramente...
¡Ni con el campo, ni con el gobierno, con el futuro!


PD: Cito a Manson, si, ¿y que? Fue uno de los únicos tipos que resulto una amenaza tan grande que tuvieron que crearle cargos judiciales estúpidos para parar la masacre ideologica que se venia en gringolandia. Acá es lo mismo, que no inventen cargos para parar la masacre ideológica.