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20120922

Lady Evil

Ahí en el Valle Oscuro, camino al Este se encuentra. Dicen que migra al Oeste, y de vez en cuando viaja al Sur incluso también. No sabría explicar bien si su formación es la de un espíritu, o la de una encarnación de la misma Súcubo de las leyendas, pero puedo asegurar con certeza, que caer en su trampa fue la experiencia más rectificadora de todas. Sin sentido lo he pensado, por lo que la conclusión llega de que: Ella es mucho más que eso. Ella es un destello de lo mejor, y un veneno de lo peor. Medusa de los males, Artemisa de la seducción. Cualquiera en mi posición hubiera sido seducido por esos trucos, puesto que casi indescifrables resultan las señales que otros humanos emiten de manera caótica y aleatoria. Topé con el deseo, me encontré sin embargo con el amargor (flúor ácido), una belleza de mujer, una prescripción de la justicia, de la belleza, con un hedonismo de la calaña más bastarda en ese entonces. "Doy gracias que estoy en una buena racha" Eso es clave para entender el funcionamiento de las cosas. La vida es como en los equipos de fútbol, incluso se pueden encontrar enormes similitudes por donde lo mire. Entrás al torneo del nuevo año, con buen equipo, jugadores nuevos, moral en alto, expectante de lo que será la temporada, y ansioso esperás el trofeo de la victoria, saborear la ventaja de ser el mejor en lo que hacés. En la vida, aprendés tus skills de las imperfecciones, errores, situaciones, emociones, y por sobre todo experiencias. Todo es real, nada teórico funciona bien. Salís a la cancha, por ella, por el nuevo trabajo, cambio de vida, acorde musical, lo que fuere! Ahí te ves cara a cara con el destino, luchando por satisfacer tus convicciones y tus deseos, la peleás, sale gol de media cancha (tenés su número), toque y toque a lo veloz, salida mala del arquero y la colgáste en el ángulo izquierdo (ahora llevás 5 meses conociéndola). Cierra el primer tiempo. Tus rivales ni la ven, estás jugando groso, sabés que esta es la tuya, nada puede salir mal, NADA debe salir mal. Hay quienes dicen que los goles se hacen, y sólo se gana jugando. Convicción personal más que cierta, sin embargo no se pueden (deben) negar los factores de lo azaroso y caótico de la existencia. Ni Teoría del Caos, ni fervor evangelista pre-dogmático, simplemente selección del más apto, de lo natural, que por defecto es la imposibilidad del planeamiento sobre lo inconcreto, lo ausente del cha cha cha cotidiano, el tiki-tiki del tomarse las cosas como van fluyendo. Ahí ni los goles suman puntos, pueden darse si son merecidos, como si realmente tienen que suceder. Tu segundo tiempo con ella, va bien. Notás que te volvés un poco menos habilidoso a la hora de marcar, te cuesta un poco defender, la defensa está cansada, posibilidad de desgarro en el inferior izquierdo, pero no importa, está atacando la incertidumbre: hay que hacerle frente. Ambigüedad, ambigüedad de pensar en todo eso. Ambigüedad, de no saber que carajo hay que decir y cuando. Ambigüedad de pensarte un poco mejor que ayer. Ambigüedad, de no ser un inútil que aún no sabe interpretar las señales. Ambigüedad, de la vida, de dudar, tanto pensar, patada en el orto.. y a otra cosa. Capaz la pensás demasiado, vacilás rematando al arco de su corazón (o entrepierna para otros), son complicadas las gambetas.. estás bajando y lo sentís muy adentro, lo ignorás pero tarde o temprano te va tocar. Duro lo que tuvo que durar, esa maldita racha, esa puta racha de suerte, el factor miedo de la inseguridad. Mirás al costado y te faltan jugadores. Menos de medio segundo tiempo, si no asegurás el partido vas al empate, o peor a la derrota. Entra por izquierda, el lateral durmió, centro perfecto al medio, y PUM cabeza-gol de un habilidoso jugador con la frente en alto, menos años, palisandro, buen tipo igual. Te la puso de repente... empate. Pasaron otros 10 minutos, seguís sin jugar mucho, toda la situación te agarró desprevenido, durmieron los delanteros, el DT está perplejo y tus compañeros les faltan seguridad, reacción, tenacidad, preocupación.. El mismo pibito, ni cercano a un Messi, mucho menos un Sulejmani, (reaccionario al menos) corre y corre, no se puede parar, "Demasiado veloz para mi", ahi va miralo como la clava en el palo derecho, de bombazo al arco. Toca el fondo de la esperanza, juegan menos y horrible. No sos Bostero, Canalla menos, Tomba ni en pedo, Gallina olvidate, ¿Cuervo? Ni loco, insecto puede ser, sabés como es eso. La peléas un poco, jugaste mediocre y se acabo el partido. El pibito te metió dos, debutaba esa noche y se le ve mucho futuro. La otra noche me pasó lo mismo. Así como mi amigo lo relató, exactamente. No pude controlar los celos de que rapten a tu futura mujer, o a tu particular interés por esa caballera, esos ojos, esa profundidad espiritual oculta.
Pero no es espiritual en el sentido neto de la palabra, sino una relación con lo más intrínseco que tienen las personalidades, el interés mutuo y la posibilidad de revivirla un toque, a diferencia del ambiente común de siempre. Tiene ese sabor raro la situación.. mucho se ha dicho.. poco se ha tocado, importante resulta pensar que si se dijo todo eso, algo ahí hay. En el momento de la furia, no pensaste mucho en esos detalles, solo te pones maníaco, obsesivo, nocivo, y la careteás de todas las formas posibles para que no se entere de tus observaciones minuciosas. Ustedes dos están ahí, compartiendo el mismo espacio, alejados entre sí por motivos particulares de esa invitación festiva, de hecho por tu lado, estás siendo galán y conociendo a otros individuos humanoides, que no fastidian tu compañía con imbecilidad de la mayoría de los humanos. "A los Lobos Esteparios nunca nos gustó la compañía del humano" - No podría ser más cierto y hoy lo vas aprender como ese buen Harakiri. El pibito que metió los dos goles sobre final del ST, se transformo en un ente humano. ¡Te la jugó rápido por tanto control! Desesperás, la obsesión se vuelve mayor, necesitás comprar un mejor sistema de vigilancia por temor a que llegue el contacto físico no establecido en la fidelidad de dos personas que se "gustan", se "tienen ganas". Por adentro, la sensación abruma.. se vuelve un hedor a lo Naranja Mecánica: "Idiota...[exude]" - No se puede controlar. Es un mal viaje de ácido (de los más oscuros), inverosímil, no pisa lo onírico, sin duda resulta una pataleta al hígado, llagas... por donde las mires.. NO, son demasiadas para apacigüar... Dolor extremo en la parte superior del pecho, pánico, seguido por sudores en el plexo lumbar...incosciencia, se borró todo y lo único en vista es el amague al contacto físico. "Igual...[gasp]" - No es consuelo, esa tirada todavía no está dicha.... Tira sus dados, y finalmente la pesadilla es una realidad: ÉXITO de contacto físico. La situación se da, y una mano sobre su espalda se asoma. Todo es un caos, no hay otra salida, sino que todo empeore. Nada va estar bien, todo va ir muy mal, como en White Rabbit. Los temores se convirtieron en realidad. No se sabe hasta que punto existe esa chispa entre ellos dos, o entre ustedes, sino más bien, el replanteo comienza a jugar sus cartas. De manera obsesiva por supuesto, hipócrita de mi parte sería negarlo, siendo yo un ser tan mentalmente preocupado. Y ahí vez que pasan cosas.. se tocan la nariz, diminutamente y muy al horizonte lejano vez que las posibilidades de un apretón de manos, son algo probables.. el problema que el margen de error por la escasa visibilidad, podría aumentar de 50 a 100%, y no hay certezas de eso. Es conveniente pensar que se tocaron. No ordinariamente se tocaron, peor aún: sólo por cagarme la vida. Ya te chupa todo un huevo, la dualidad se apodero a los sentimientos, el golpe de estado ha llegado. El resto de los días, juro que no recuerdo con martirismo la situación, para nada estimado lector, solamente albergo mis dilemas como usted analizara los suyo después de leer mi personal carta de expresión. Y no creo que me interesa saber si Ud considera que mi historia un poco obceca es, pero le digo que esto no es nada más que cierto, y no debo rendir disculpas por ello. Sin muchos más preámbulos, entrego mis rachas a lo que tengan que ser. Ya no importa si son causalidades o manifestaciones de lo interior del espíritu, pero sólo una cosa sé: la vida es como en el fútbol, hay factores que no pueden pasarse por alto. Si, cuando juegue de visitante, prometo ser mejor. Si, la próxima vez no voy a ser tan fatídico pero mucho menos amigable. Good to know that she's all mine Lovely lady make love all night long Lovely lady never do me wrong I don't wanna leave ya I never wanna leave ya, Anymore no more Lovely lady, mystifying eyes Lovely lady, she don't tell me no lies I know i'll never leave ya I'm never gonna leave ya anymore no more

20120621

Lulu Princessa

Parte 1

(La noche anterior…)

Sabés que no me gusta que hagas eso –
Lo siento…. Pensé que antes te gustaba – susurré a su oido
¡ Basta ! Ya no tengo ganas de hacer nada – protestó ella enfadada, empujandome hacia un lado.
Pero aún estoy dentro de mi hora… - contesté con picardía.
No importa, hoy no me siento con ganas de verte, acá tenés tu dinero de nuevo – Protestó solemnemente, tirando el dinero sobre mi. Caminó hacia el baño y procedió a cerrar la puerta violentamente.

Conocía esa mujer como la palma de mi mano. Lulu era en definidas cuentas, la razón por la cual tenía un trabajo, esperando todos los días 28 de cada mes, y tener unas horas a solas con ella, donde me proyectaba hacia un mundo de sensaciones utópicas que ningún ser tan despojado de sus presunciones, podría experimentar a la par. Supongo que esta mariposa lujuriosa era mi escape a las frustraciones, los temores, la insatisfacción general, y el hecho de que mi vida era un estanque, de la peor mierda.
Sí, era un estancamiento de un trabajo mediocre, cuatro relaciones frustradas que terminaron en cuatro planes alimentarios, y mi progenie que nunca pude conocer. Serían mis concubinas quienes, hablado mal de mi habían, puesto que mis retoños solo me enviaban los cheques rebotados de mi patética economía. Claro que mis debilidades solían acompañar mi sobrenombre, y la contra postura de que había prometido tiempo atrás: no volver a tomar.
Menuda reflexión hice antaño, pero de modo casi catártico decidí que un hombre es la sumatoria de su naturaleza bestial, apostando a un sentido más existencial de sus pretensiones sexuales, materiales y mundanas a la corteza de esa puta vida que pasa por encima.
Sea como sea, Lulu era mi escape a la basura, a la escoria y la felicidad en extremo.

Me senté en la cama apoyando mi espalda sobre el respaldo, prendí un cigarrillo de marihuana, apague la luz y me quedé esperando que Lulu saliera del baño. La noche estaba inquieta. Afuera del edificio se escuchaban las persianas traquetear de cuales vejestorios antiguos rondaban en la zona, alarmas de varios fastidiosos ejemplos, gritos quizá de una cartera robada, o el colectivo perdido de las 4 de la mañana en ese Miércoles de Junio.
Mi cumpleaños había pasado ya hace tiempo, pero no conseguía que Lulu recordara tal fecha, de modo que pensando a grandes rasgos, para ella era solo otro más de la presuntuosa agenda.
“¿Por qué no puedo ser el único?” me dije por los adentros. Vacilé un instante y me acerque al baño. Posé mi oído sobre la puerta y escuché como sutilmente caían las gotas del dispositivo donde solía ducharme día por medio. Observé por la mirilla como el vapor condensaba el ambiente, asumiendo que ella entonces se quedaría un tiempo más.
Abrí las cortinas del balcón, dejando entrar la perfecta luz de luna en aquel entonces, luego me dirigí a la heladera y saqué dos cervezas que tanto tiempo para esta ocasión guardado había.
Contento y seguro de mis decisiones, volví a sentarme en la cama, esperando que Lulu terminara sus quehaceres de madrugada. El reloj marcaba las 4:05, y según mis cálculos ya se había cumplido las horas, pero ella mi dinero rechazó con desprecio de modo que en algún punto, si se estaba quedando, era por motivos particulares.
Finalmente descubrí que el cigarrillo su efecto logró, y óptimo en aquel momento resultaba acostarse y dejar fluir la energía.
El tiempo pasó hasta que finalmente la puerta del baño se abrió, dejando salir a la hermosa Lulu.
Su cara simulaba una tristeza, su cuerpo completamente desnudo y mojado por la intensa condensación, captaron mi atención al instante. Me incorporé rápidamente, la miré fijamente a los ojos como perdiéndome en un lapsus sideral, mientras que de a poco comenzó a caminar exquisitamente hacía la exacta posición donde me encontraba. Su humedecido pelo color fuliginoso café, posaba todo su esplendor, acentuado la belleza corporal, recorriendo los omóplatos celestialmente arrogantes, y finalizando en sus precursores senos, que tan amenamente observaban la situación con leve excitación. Algo que nadie nos iba a quitar nunca, era la conexión seductora que ella y yo lográbamos con los años, y sé que en el fondo lo disfrutaba más que con ninguno de todos los otros perdedores que pagaban por sus servicios.
En el fondo la amaba con una pasión vehemente, era capaz de raptarla, llevarla a un castillo y vestirme de caballero para rescatarla, procurando así que ella de mi se enamorase.
Lulu llego hacia mí, se sentó a mi derecha y con su suave mano tocó mi cabello dejando un leve reposo entre nuestros ojos.
Yo sabía que ella triste estaba, y algo muy profundo en su mirada lo decía abiertamente. Tomé su mano y la posé en mi corazón haciéndole sentir el elevado pulso de mi cuerpo y alma. Ella con maravilla se alegró, y me besó irresistiblemente por una ínfima fracción de segundo.
Terminado esto, se levantó, tomó mi cigarrillo de marihuana (ya casi consumido), y posó sobre el ventanal del balcón, dejando que todo el lujo de la Luna descollara el primor de su húngaro cuerpo.
Nos miramos un tiempo bastante largo, hasta que finalmente tragué saliva y modulé:
- Vos sabés Lulu, que yo te…. –
- No lo digas….no ahora… - objetó de manera irremediable
- Se que no querés escucharlo, pero algún día voy a demostrarlo – dije, acercandome de a poco hacía donde ella se encontraba.
- Je Sekve, pero no en este momento… no es justo –
- Quiero que vos y yo formemos una vida juntos.. todo lo que quieras va ser tuyo – escupí verborragicamente
- (puteada en Húngaro), ¡No es justo! ¡No Ahora! (puteada again) – contestó ella, dándome una bofetada fugaz y empujándome fuertemente hasta caer en la cama.
Velozmente e insultando en su idioma natal, saltó hacia mi posición, cayendo sobre mí de manera muy violenta. Tomó mis manos sin dejarme mover, me besó muy sexualmente, mordiendo mi labio y uniendo las lenguas, susurró algo en húngaro y me índico que tener sexo en ese momento era la opción mas factible.
Bajó fogosamente baboseando mi cuello, luego mi pecho, hasta llegar a la entrepierna.
Al cabo de unos instantes, logré sentirme muy excitado por la situación,
haciéndole entender a la joven Lulu, que su ataque de seducción más que
efectivo resultado había. Ella impregno sus labios y muy gradualmente,
comenzó a dilapidar, mientras que yo era proyectado a una galaxia sin
nombre alguno, puesto que su irrelevancia era fascinante. Sentía como
de a momentos, no estaba en mi ser, sino que solo era esclavo de un
alguien, quien dominaba todo mi cuerpo, y solo resignarme a sentir, era la
única opción que quedaba, mientras que Lulu en apenas dos décadas de
vida, exigía de mi lo que nadie nunca pudo. Al cabo de unos minutos,
no pude domarme más, dejé salir todo ocasionando un enorme sonido
de deleite, mientras que ella con los ojos cerrados me cortejaba
en ese gemido de victoria.
Volvió a mi, se acostó sobre mi pecho y con una mano sobre mi mejilla
izquierda, susurró alguna frase en húngaro (la cual nunca pude descifrar),
y nos quedamos dormidos un par de horas. Miré el reloj por última vez, y
su digitalismo marcaba las 5:05.

20081007

Levantáte y andá




Ya no soy una Biblia alcohólica. Ya no soy un ente defraudador, ni un pobre encrucicjado en las relaciones amorosas con el querer perfilarse de alguien.
Un haz de espiritualidad cósmica es quizá la mayor de mis ambiciones, profetas de la vieja África y las traducciones de aquellos cánticos espirituales.
Me gusta confiar en las cartas del tarot, y creer que todo es moldeable.
La chica de la esquina me gusta, y es muy fuerte.
Fuerte el placer de su cabellera mientras derrama resplandores de energía buenista, de complejos ultra etimológicos me torna, comprender la situación que me acompaña.
Voltearme a su puerta, a sus ojos y creer que Jah Rasta es una mentira.
Debo haber probado más drogas que religiones, más ilusiones que decepciones, y más depresiones que ambiciones.
En todas ellas descubrí el amor profundo que produce sentir el cambio, evidenciar los acontecimientos, pensar en blanco y descubrir una posible meditación.
Así es como me cuesta ver el futuro. Pero también es así como quiero ver el futuro. Ya no somos moralejas, ni somos reflexiones del ebrio.
Ya no quiero jugar al Bukowski, porque de esos solo hay uno, y muchos caminos, pero todos ellos conducen al creerse impotente,
al ser irreverente con uno mismo, a deprimirte y sentirte feliz de haber tomado semejante ideología como la de él.
La Tierra en crisis es el peor de los libros. La peor de las realidades, de cuando era chico y veía los dibujitos de “Capitán Planeta”.
Montones de imbéciles, mounstros, y empresarios acribillando a los hermanos de gaia, sin rejuvenecer la última pizca de nuestra alquimia, entre humanos y desolladores.
Siento la bravez del ser y me dan ganas de estallar. Siento a la vez unas ganas tremendas de seguir leyendo, para cultivarme y no ser un espíritu de poco lujo, con traje y corbata, portafolio cargado de miedos e inseguridades, en pleno Florida, camino al fucking subte.
Una crisis etimológica, de errores, de problemas enseñados en los antepasados de las almas.
Errores sin perdón de cómo estereotipar nuestras vidas entre libros inútiles de contenido economista, estereotipos o clichés soberbios de cómo tomarse un taxi y gastar menos dinero, errores antropológicos de tener miedo a lo desconocido.
Creerse el peor error de la vida, que vivir es ganar dinero.
Como el anillo de Sauron, una vez que tenés mucho, querés demasiado. Pero no va haber nadie que destruya el anillo, y cada vez se vuelve más interno, y mas sofocante.
Hace tiempo que vengo sintiendo de cultivar a Sauron dentro mío. Mi estomago ruge todas las mañanas,
y entre mate-cigarrillo, cigarrillo-mate, mate-cigarrillo-mate, cigarrillo-cigarrillo-mate, mate-cigarrillo-cigarrillo-mate, me he dado cuenta que deje de levantarme, dejé de ir, dejé de mirar.
Es más el hambre que sentía, que las posibilidades de ver un mal dentro mío.
Me gusta sentirme que el alma se cultiva a través de los efectos diuréticos.
Me gusta pensar que el reggae es la música del alma, y que nunca voy a ser rastafari, no porque no me guste sino porque no me gustaría llegar a esa meditación.
Recuerdo mucho, pero me olvido poco. La mente en frío, y listo para la meditación.
La veo a ella todo el tiempo en mis sueños, pero la recuerdo demasiado.
Tengo el bolsillo lleno de semillas, pero no hay flores para cultivar.
Mis ideologías aventuradas en la psiquis, pero ningún sentimiento revolucionario.
La espiritualidad en alza, pero ningún objetivo contundente.
La necesidad laboral urgentísima, pero sin métodos antroposóficos.
La salud mental en recuperación, pero nada para ingerir dentro de mi insanidad.
Una bocha de flores azules para regalarle, pero ninguna para destruir.
Muchísimas oportunidades, pero cuatro paredes de mierda y cemento.
“Trataré en los próximos días de creerme la belleza, aunque exista el bienestar”, leí en algún lado.
Lo único que puedo saber hoy, es que Saruman va caer, y mientras conserve mis poderes, mientras mi fé en alto esté, y la imaginación abierta, la batalla será mía.
Voy a ser profeta para hacer creer en algo, y voy a creer en algo, cuando te des cuenta de los códigos.
Cuando tu libertad sangre alcauciles podridos, y tus orgasmos saban a miseria, vas a levantarte e irte.
Yo me levanté y me fui, te gané de mano. ¿Nos vemos el jueves?