20080630

Banderas rosas, pequeños burgueses



(Parte 1)

Era inevitable pensar en decadencia. Habíamos sido víctimas de muchísimas incongruencias sin siquiera ser escuchados, por cuestiones de espacio ínfimas pero ciertas, y quizá eso era lo más doloroso de todo el trayecto semi angelical.

Francisco y compañía sonaban de fondo. Sentía mis momentos de reflexión más cercanos, puesto que ya había vivido toda la parte más compleja en este monumento al destierro psicológico, a la marginalidad por parte de la ignorancia, y otro abanico de boludeces de ese tipo.
La noche del viernes había sido catastrófica. Cuervos sin cueva, lagartijas y sabandijas que no aportaban a las ganas de crear momentos cristalinos como tiempo atrás lo habíamos hecho nosotros, como un grupo. En aquel entonces no teníamos diferencias sociales que nos llevara a descongruir todos los lapsos espaciales. Pocos nos decepcionamos al saber que nuestra funcionalidad ya no era la misma, que el mecanismo del engranaje de la amistad se estaba evaporando como si fuera una especie de hechizo mal casteado.
De a ratos me sentía drogado, enojado con la situación, ebrio, melancólico y hasta impotente por no querer evidenciar que los cambios se acontecían, y a veces uno debe aceptar lo que descaradamente sucederá, por más que los libros de teología digan lo contrario, y las teorías samuráis sobre el destino nos den otro peldañito para aferrararnos antes de caer al vacío de no tener ganas de ver con claridad.
Justo en ese momento y con explosiones en el cielo, Francisco y compañía me recordaban esta teoría como una especie de proyector de cine.
Las amistades y las relaciones se basan en una funcionalidad óptima de tamaños inconsiderados. Cuesta creer en la posibilidad de ser maquinas autómatas, cerberos jadeantes o chuletas de cerdo a la riojana a caballo cuando nos sentimos inútiles ante los hechos.

Un proyector de cine, como su nombre lo índica, consiste básicamente en mostrar una seríe de fotogramas, proyectados a una determinada velocidad (generalmente eran 24 fotogramas por segundo, según mis memorias de estudiante cinematográfico), y con toda una tramoya del estilo físico, químico.
Primero claro tenemos la funcionalidad de una cámara de cine, sea analógica o digital, en la que ahí si, la luz se descompone en tres colores por medio de un prisma, o un chip electrónico de carga acoplada, después están el iris, los diafragmas, los haluros de plata en la película (cuya sensibilidad se mide en ASAS), y bueno el clásico proceso. A veces siento que fui entrenado como un soldado de Irak.
Nunca pude comprender, porque resulta tan difícil filmar, ni cual es el sendero que debería seguir el arte del cine, y sobre todo porque siempre es más importante la técnica sobre el contenido.....
De alguna manera, era una especie de androide-soldado preparado para filmar todo aquello que mi conciencia perjudicara, y así filmaría historias estúpidas, de jóvenes que se encuentran en la plaza fumando marihuana y encuentran sombras, o de mujeres histéricas que tienen sexo con gente en consultorios, o de cuan surrealista puede ser un codicioso y engreído estudiante cinematográfico. Lo extraño será cuando ponga mi cámara en plaza General Las Heras, y preparando a los actores, pasar por alto la constante, desgarradora imagen de ver que mientras reímos y hablamos de David Lynch, un niño de apenas cuatro años entre sus dientitos, y sus manos de obrero, me pregunte: “¿Qué es eso?”, y yo señalando la gran cámara Mini-Dv de 3 CCD que descompone los colores para obtener mejor calidad (¿?), decirle......: “Esto.... bueno esto es un juguete para mostrar la imagen del mundo que yo quiera.”, él quizá con sus ojos mundanos me mirara a los ojos, y se dará cuenta que si no fuese por él yo hoy no estaría sentado en la silla, y estaría exprimiéndome las pelotas, con tinte azul por cierto, vestido al estilo belgranense, y consumiendo 45 películas semanales para no poder comprender que la técnica es espontánea, que el cine y el arte también lo son, pero la revolución no.

A veces quiero ser una pluma. Quiero ser inocente y permitirme ver la vida sin ojos críticos, simplemente dejarme llevar hasta donde el viento del progreso me empuje, y al menos llegar a la mano de una colorada, que enamorada de mi mismo se haga cosquillas en el pie, en el cuello o mientras abre sus piernas en flor, un domingo a la noche sola, sin ningún embarcadero a la vista.
Sí, a veces me encantaría ser una pluma. Pero para ser una pluma hay que morir primero, hay que coser las rodillas (que tanto nos duelen ya), ponerse unas gasas y parar esa constante hemorragia imperialista que nos oprime desde que tengo memoria visual. El cambio nunca es evidente. El cambio es un galimatías, es un desmadre en mexicano, pero es necesario.
La actitud del bohemio, del anti todo, del anti tribu, del drogon, narco epiléptico, es vivir rodeado de cambios. Dejar de pensar como vivir, y salir a patearle el culo a la vida, demostrando que la bandera de la ideología revolucionaria siempre será mas fuerte, y que el rojo es nuestro color favorito, por la sangre del oprimido, por las costillas rotas de los jóvenes y niños que les importa un reverendo carajo el peronismo, y que ellos nada tienen que pagar por las aberraciones constitucionales y sindicales de los dirigentes actuales. Que ninguno de ellos pidió ser obrero antes de tiempo, que ninguno de ellos (teñidisimos de rojo) conoce el materialismo clasista, y que tampoco le interesa formar parte de los restos consumidos de una argentina anti ideológica, disputada, cizañada por el afán del lucro. Quien más general es, más peronista se siente.

Me fui al carajo, retomando decía que las amistades son como un proyector de cine.
La película puede tener diferentes sensibilidades. Los amigos también. Cojerte a su hermana, su mejor amiga, o la ex novia, son películas quizá demasiado sensibles para proyectar, y corren riesgo de sobre revelarse (dejando nuestro negativo en blanco) o humildemente recibir un buen puñetazo en la jeta, y una tremenda patada en la verga, hundiendo nuestros generales miñón hasta el monte olimpo del dolor humano.
De cualquier manera, siempre es tantear el territorio, después proyectamos. O quizá no, mejor será hablar, levantar la voz, y exigir que la gente conozca las cosas como deben ser, que las amistades o las películas de cine se den a conocer lo más duro posible, que parte de ser amistades autómatas, hay que saber enfrentar los dichosos cambios, y que si nos toca el bolsillo pequeño burgués y las ideologías se funden en negro, es tiempo de seguir adelante.... no de recortar gente como si fuesen muñecos de papel para después quemarlos, catalogarlos y decir: “Ahhh bueno es solo una etapa rebelde”, ¡No claro que no!

Las etapas rebeldes surgen alrededor de los 15 años. Las etapas revolucionarias, subversivas comienzan cuando el entorno te facilita progresar, y cuando si los desafíos (los verdaderos) no se presentan, aprobar un parcial se consigue con comerse libros, o dar una clase sobre filosofía existencialista es hacer cuatro preguntas. Ver una película pochoclera, tomar una cerveza sin ebriedad, escuchar Hip Hop o Punk-rock, son partes de las etapas semi rebeldes.
Estas también se denominan, semi imbéciles, semi nefastas, semi estúpidas o etapas burguesas.
Los Koalas son fascinantes. Rompen con la ideología de la tradición, consiguen lo más extraño que tiene la tierra, el misterio del eucalipto.
Un joven estudiante debería romper también con la ideología de la tradición, y saber que K es mala palabra, que los pingüinos, los pacos verdes y los sindicalistas son malas palabras, son santuarios profanados por la basura, por la pestilencia, por el favorismo y la ignorancia de vivir de rodillas.
Quizá las películas sensibles, se dañan de manera tajante por demostrarle al otro, que quizá su lugar este equivocado y que eso no es motivo para seguir equivocado, y que además equivocarse es el mejor paso a la espiritualidad. Que su lugar, no debe conservarlo, ni sentirse amorfo, que nada es motivo de genialidad, sino abrir sus plumas, sus vientres al constante cambio, del fervor rojo revolucionario y la Pluma que todo arrasa, hasta inclusive los devastadores murales de Diego Rivera.
Ser subversivo es quizá el camino más rápido de tener sexo. De fumarse un porro, de destapar una buena cerveza bien fría, o del cigarrillo mejor armado, pero ser subversivo es además sentirse vivo, y que en realidad nunca nos educaron, que el colegio primario y secundario fueron cámaras criogénicas y que recién ahora nos despertamos de aquel sueño (pesadilla), ahora es tiempo de educarse. Y si no me creen pueden preguntarle a Jim Morrison, o a Carlos, que una vez cada tanto viene a recordarme que todavía debo seguir quebrándola en el sofá cama de casa color verde, tirando cenizas y fumándome un pucho por el lado contrario al filtro.

20080623

El sol es un compañero mágico

Donovan -
Hurdy Gurdy Man

Esta semana pienso deleitarlos con este gran disco. Hace más o menos 1 mes lo encontre navegando por los portales del cyberespacio.
Básicamente este muchacho (Donovan Phillips Leitch) de origen escoces, fue clave en la movida de los años 60. Comenzó a tocar la guitarra de muy joven, haciendo folk.
A finales de los 60, habia formado parte de la llamada escena "Psicodelica", creando diferentes tipos de fusiones de Jazz, y por supuesto Folk.
El disco contiene 13 temas, de los cuales los más destacados fueron : "Hurdy Gurdy Man" (quien sabe que carajo es eso) y también "The Sun Is a Very Magic Fellow".
Fue de gran inspiración para The Beatles, con quienes fundo estrechos lazos de amistad, especialmente con Paul McCartney, y con quien compartió experiencias en la India inclusive.
Este disco contiene una gran cantidad de porro, muy meditador, excelente para momentos en los cuales queramos relajarnos, y disfrutar de la existencia, asi abstraernos de toda la mierda que pasa en nuestro país... ¡Pero que sea solo un rato, afuera hay mucho para hacer y no tenemos tiempo!
De cualquier manera.... es otro disco para tener en mente, yo estaré escribiendo esta semana con esta obra de arte, apología al relax y un poquito de hippismo.



http://www.torrentreactor.net/torrents/1206056/Donovan-Hurdy-Gurdy-Man-(1968)-OGG

Alterego

Que difícil ocurrencia la mía... crear una simbiosis de migo mismo, para oportunarme los momentos de tan deseado reconocimiento que es aquella actividad.

Que desventaja para mi mismo saber que todavía puedo emprender actividades de las cuales no me avergüence. La dificultad de mimetizarme con el entorno es otra vez la peor película que he visto.

Capaz hubiese estado más cobarde, crearme en torrentes de heroína, o jadeando ya vacío el vaso de cerveza, arruinarme las pestañas prendiendo fuego la profesión de tocar la eternidad.

De inmolarme la existencia en un placentero deseo de aquella mujer que todos merecemos.

Cuanta pestilencia me recuerdan los discos viejos que mañanas atrás se acostumbraron a desperdiciarme, menospreciarme y acomplejarse consigo mismo.

La melancolía ya no es un estado de animo.

Crearme al destino, es forjar el nuevo camino.

Acostarse con la fama lo dejo para las putas.

Tirarme de un balcón sin dientes es para el imbécil.

Mi suerte difiere de todas las otras, y deja pensante al peor de los caminantes, al paulatino retoque de tomar las riendas del descarriado entierro que me apetece en este instante.

Pero sin embargo, que difícil resulta, describirme, o describirla, o hacerlo, cuando ni siquiera conozco de que están hechos mis huesos, y mire por donde mire veo sangre, sudor y la mente del simio abierta como una flor de luto.

Espero ser cortés el próximo momento que nos encontremos, y dejar muy en claro cual es mi estado de animo, para que esta vez no me pidas nada más excepto lo que te puedo dar, y que la locura no viene acompañada de la buena calaña, que el cerdo es cada vez más inocente si lo pintan de verde, y que el porro existe para que te drogues y veas la realidad que concurre la esfera del burguesito porteño.

No te olvides de respirar y de decirme cosas al oído, o al menos inténtalo, sino fuera de mi cama, y no vuelvas para recuperar los collares perdidos, ni las joyas, ni tu buena intención de hacerme un favor.

Mejor andate, lejos donde los lobos te toquen y las arañas sean tu mejor maquillaje.

Yo voy estar esperando, la próxima oportunidad de ser una buena persona, voy a quedarme despierto para ver que tan lejos podés llegar, o que tanto te interesa compartir algo, más allá de que si fuese un jarro de cerveza, te lo reventaría en la cara, para que aquellos vidrios (quienes fueron tiempo atrás estacas de mi dolor) hoy se conviertan en tus más indiscriminadas sensaciones de tu pérfida y mal oliente vida, que el dinero te corrompe, ya no sentís nada, tus propios momentos se esfuman, tu pelo es de plástico y esos ojos hermosos que tenías cuando eras bonita, están ahora llenos de mierda, una mierda de la cual vos y yo somos producto.

Me importa un carajo ser un alcohólico, o un drogadicto, un compulsivo violento, o un ser humano. Espero que te des cuenta, que a veces lo bello debe ser destruido, y lo feo, los feos, debemos reinar aunque sea un rato para sentirnos sucios de vuelta, y poder darle mecha a la vida existencial que nos convierte en hijos de Urano.

No, no, no te preocupes hablo por los dos, ninguno te quiere más o menos, los dos estamos ahí, luchando contra nosotros mismos y mirándonos en el espejo protestante.

Quedáte tranquila ahí mismo, no te vamos a defraudar, o quizá si... pero ese es tu problema por buscar demasiado en lo poco que hay, por esperar un hombre en vez de un mounstro, y por ser demasiado escéptica para no entender las cuestiones vivenciales, y además por considerar que el matrimonio te va salvar de comerte la depresión inmune en la cual todos fracasamos, y no te creas que por bonita vas a escapar de aquel heroico destino.

Mientras tengamos cerveza querida, nada tenemos que temer....

Y si algún día nos volvemos a cruzar, tengo todavía lo tuyo, me encantaría dártelo, pero realmente preferí juntar todo en una gigante estocada de basura y quemarlo, para que huela a mierda, se esfumen los malos pensamientos y te jodas por haberme cagado los momentos que estaba triste. Ahora con una felicidad enorme, no se donde metérme las ganas....

Pero no te preocupes, aquí sigo y aquí seguiré, hasta que encuentre alguna razón para poder hacer algo útil.

20080611

Mary Mary (segunda parte)

Estaba satisfecho y melancólico. Podía adueñarme por oportunista de lo que más me gustaba, y aunque ella se diera cuenta o no, me estaba volviendo loco todas las frases que me resonaban entre mi cerebro. Haberla conocido en aquel entonces fue una magia del tiempo, pero tampoco quería albergar una fe inmensa en que alguna vez nos volveríamos a ver, porque quien sabe... la vida separa y engaña... mucho más a los hombres muertos que a los vivos, pero de igualdades o de extremidades diferentes, a todos nos toca comernos la torta de hierro alguna vez. Yo esperaba que esta vez los panaderos no llegaran a mi, mostrándome ese regalo en moño rosa, gigante, espléndido, que no quería conocer insisto.

El tiempo se agotaba. Ella y yo tendríamos que volvernos a encontrar, por simples hechos, o porque así lo necesitaba, si hubo tanta coincidencia entre nuestras vidas, ¿Por qué no, una vez más llegaría la ocasión que mientras yo vomitara sangre, o escoria, Mary apareciera para tocarme el hombre y preguntarme mi nombre?

Me acerqué a ella. Dispuesto a ser seducido, a no mostrar debilidad, dejar de ser un completo idiota por una vez en mi vida, acercarme a ella sin mostrar ninguna medalla de las cosas que nunca concrete en mi vida. Tenía miedo al principio, sentia en carne propia el rigor de que esta vez me habia destronado, toda la payasada del trostkista post-punk no me iba a llevar a ningún lado, y que por más ideologías que tenga, lo importante era no focalizarme en ser un imbécil y actuar natural, o no actuar también. Una especie de Frank Zappa y mis huevos hinchados por todo el alcohol ingerido.

Ella seguía en el paraíso. Nadie la puede bajar, ni siquiera pueden darse cuenta de con quien están entrelazándose, motivo de más y quizá aún así, pueda sentirme útil.

No obstante pude llegar a su lado, me prendí un rubio y moviendo el vaso de plástico largue los primeros bramidos de ogro.

Mary Mary rápidamente se dio cuenta de mi presencia y con su sencillez, con su halago de mujer, su rostro angelical y el misterio de un hechicero, nos miramos a los ojos, pero a diferencia de Belén y todas las otras.... fue diferente.

Estabamos ambos ebrios. Ella por su lado, yo por el mio. La escoria alrededor parecía reirse de nosotros, o de sentirse menos hediondos y pestilentes, narcotraficantes de la comodidad decía yo, pero de cualquier manera estábamos entrando en conversación.

Su vestimenta denotaba un ocultismo desafiante, vestida contrariamente a mi pensamiento, y abordado por una ignorancia subliminal pregunté:

- Sos Hippie vos acaso? –

Me miró de arriba hacía abajo, evidenciando la estupidez de mi pregunta, la soberbia de mi reacción. El silencio conmemoró la situación irónica un tiempo.

Con los ojos reacios, una ebriedad amorfa (exacta a la mía) me contestó:

-Soy pseudo-hippie.... y vos...... pareces alguna especie de izquierda.-

-¿Cómo sabés que soy de izquierda? – contesté mostrando mi bestialidad en florecimiento

-La campera...., la gorra color ocre, el prendedor, el estilo..- obvió ella, haciéndome sentir nuevamente como un indefenso corderito...

No podía comprender la situación, saber si fue la manera correcta de incurrir en la vida de una mujer. ¿Qué acaso nos habíamos vuelto dos productos musicales, ideológicos? ¿Por qué la diferenciación de nuestra similitud había hecho que nos correspondieran términos tan engorrosos... tan inútiles en la vida, y no permitirnos sacar la máscara para recordar al fin y al cabo que somos bichos, pastizales, clavos, hemorragias, hormigas, hongos podridos, restos de ceniza de la misma calaña?

Mis reflexiones me acobardaban minuto a minuto. Mi droga, Mary Mary, quería volver a sonar entre tanto desarme, y conquistarme la energía con la que llegué minutos antes.

No pude ni siquiera darme cuenta de cuales eran mis chances, pero tenía que jugar mis cartas, hacer un blackjack o algo, para no sentirme un imbécil nuevamente.

A todo esto se apareció otro individuo. Un acusador, pero un gran compañero de la vida.

Traía una cerveza en su mano derecha y unas ganas de fastidiarme estancadas en el culo.

Discutimos un rato, entre trago y trago, fui nuevamente llamado comunista (cosa normal en aquel entonces) pero por suerte sabía que el no llegaba más lejos que yo.

"Anarquista reformista!” recuerdo haberle dicho. Todo se desvirtuó, Mary Mary estaba ahí escuchando nuestra absurda discusión pero sin espectar demasiado ella callaba sus prejuicios.

Prejuicios fue lo que nos unió.

Primero con la lata, después el tema musical, pensé en Mary Mary y la conocí. Hablamos y de eso nada más, atrás apareció el anarquista y todo se fundió en un estanque de mierda, de odio, de sociedades masacradas por el imperialismo, por su atrocidad, por su nefasta necesidad de vivir del materialismo, del estúpido petróleo, la estúpida guerra, y la maldita política.

La fórmula perfecta para la perdición. Años, siglos de sabiduría en la cuna del mundo, espantada, magullada, por las religiones, la guerra, la corrupción y el imperialismo: la única enfermedad terminal del mundo que no tiene cura.

¿Podría ser que esta nueva presencia iluminada de ultra existencia me sentenciara en una cadencia humana de enamoramiento repentino? ¿O acaso un torrente de despertar, de palear profundamente mis ya socavados sentimientos de sentir?
Sin duda yo la apreciaba demasiado. No podía comprender (o intentaba al menos no hacerlo) si solo la quería como un trofeo, como una victoria, o la anécdota dichosa: “Conocí a una mujer que me voló la cabeza como en aquel gran disco..”, supongo que tampoco me importaba saber que quería de ella, sino como sentir aquel toque vampírico de mujer abandonada.
Ya no sabía nada. Me había ido de los cabales, pronto recordé que mi compañero me hablaba, yo sin escucharlo, y él sin percatarse de mi divaguez.
Cuantos pensamientos inoportunos..... cuanta necesidad de vivir...
Ella seguía presente después de todo. Quizá y de cualquier manera, estaba avergonzada de nosotros, de mí particularmente, por cuestiones obvias que si tuviera que remarcar no sería de mi agrado máximo, por lo que correré a la siguiente licorería para compenetrarme en mi oficio de ser un imbécil.
¡Y claro! ¡Cuánto odio, cuanto desgano hacia mi persona, pelos en la lengua, deseoso de marchitarme ante la decadencia, pero sabía que no lograr objetivos en la vida es un atributo mayor de mi perspicacia, sin embargo, me siento genial al estar cerca de Mary Mary!

Hay mitos y mitos. Están los incoherentes, y aquellos que dejan perplejo, por diferentes motivos: por ser religiosos, sin sentido, abarcativos, inhumanos y hasta superficiales.
Por otro lado existen cuales dicen ser, una biblia para el hombre. Yo no creo que la fe y la sumisión a un ser “superior”, o volátil deje mucha enseñanza a un ser con la lamentable capacidad de pensar y hasta cierto punto tener poder de elección.
Quizá recuerde a Oscar Wilde, y su religión. Pues me es más creíble unirme a esta última que pasar toda la vida encerrado, perdiendo la capacidad de disfrutar, auto justificando mis acciones con sermones, cánticos oscuros, y abusando de niños jóvenes como muchos suelen hacer.
Mary Mary era uno de esos mandamientos. El mito que rompe la necesidad de poligamia. Un mito incongruente para muchos, psicodélico, mezquino inclusive para el más ebrio de todos.
La mejor manera de levantar el auto estima es atravesando momentos narco-epilepticos de calibre .35, juntando todas las emociones en una bolsa (similar a la del vómito), escuchando una buena banda musical, y buscando a la Mary Mary que todos tienen derecho a intentar conquistar en esta putrefacta existencia que es vivir en la ciudad cobertizo.
Es un zoológico, cierto, pero quizá, y como sucede en una demolición, si uno revuelve los escombros de escorbuto, pestilencia, basura desconsiderada, puede encontrar algún que otro objeto relativamente interesante. Siempre sucede que los hechos son azarosos, inclusive el tener sexo, cuando la existencia esta de buen humor aquel acto sucede, mientras tanto uno debe terminar conformándose con otro tipo de métodos lujuriosos que no proliferan para nada la vida misma.
Con esto quiero decir, Mary Mary no fue ninguna casualidad. Fue el momento justo y exacto en que dos bichos deberían encontrarse antes de ser fumigados por la imbécil sociedad.

20080609

Mary Mary y su relación con la música

Un discaso. Sin ninguna vuelta para darle. Esta compuesto de muy pocos temas, pero son de una acustica, de un delirio y si, una muy buena versión de música alemana.
The Can (lata) formó parte de la escena "Kraut Rock" y este salió a finales de los 60, precisamente en 1969. Sorprende inclusive la capacidad de mantener temas tan largos y tan reflexionistas.
Tiene apenas cuatro temas, y son inolvidables.
Lo mejor es ingerir algo, ponerse unos buenos auriculares y dejarse llevar en el sillón de casa o en la cama.
Pueden tratar de buscarlo en alguna disqueria o simplemente con algun programa estilo slsk.


1. Father Cannot Yell(6:58)
2. Mary, Mary so contrary (6:15)
3. Outside my door (4:08)
4. Yoo Doo Right (20:18)

Mary Mary


Tan contraria Mary..


Apenas puedo abrir los ojos, comprendí en ese instante. Con un poco de suerte podré seguir mi camino a la puerta principal y abrir la heladera en otro momento petrificante.

¿Por qué no? Un cigarrillo no vendría mal después de todo y encima en este momento, que se caen las paredes color humano, dándole espacio geométrico a las emociones fuertes que pronto anclarán en lo más profundo de mi vaso plástico.

Un post-punk trosquista nunca deja su mirada clavada en el piso. Deja que su mirada se clave, en el primer obstáculo que la vida especta, en la primer colorada, en cualquier resbaladon obsceno de una nueva mujer, o de la historia de la cerveza, la luna de miel, los babilonios y el chamullo de poca esquina palermense.

Así, desolado y con la bandera entre los hombros fui por un poco de humo.

Pensaba en aquel momento, abrirme espacio entre la muchedumbre remediable a codazos, incoherencias y algún que otro alarido alcohólico de esos que siempre me amenazan, pero estaba cansado de tener que hacerme el exuberante, el mal humor rondaba mi culo y la ebriedad no me había dejado conforme del todo. Muchos apóstoles de turno giraban alrededor mío, buscando alguien con quien conversar y pasar el rato, pero para mí era importante fumar aquel cigarrillo.... olvidar las penas del momento....regresar a sentir el olor tan sabio a vida querida que amablemente me había desollado a la larga desde que pise esta pérfida ciudad-zoológico a escala y para armar.

Estaba harto de ciudadanos, harto de que me inculcaran prejuicios llamándome comunista, harto de pasarme el rato destapando cervezas vacías, sin una gota más de lúpulo vampírico para consumir, delimitando la frecuencia de mi diversión, y no solo de eso además debo decir...

Tenía altos complejos de pasar inadvertido desde hace mucho tiempo ya. Una nueva mujer, una nueva discusión, alguna sustancia para ingerir, daba todo igual.... mi mente hostigaba la tranquilidad, me perpetuaba la cabeza con sus pensamientos de barbarie, de ganas de mandar a la mierda a todo y todos, de saltar por el balcón enredado y destrozar botellas vacías contra el piso, inyectando heroína en las venas de una sociedad anestesiada por el dolor, el flagelo, la vergüenza ajena de sentirse inútil y la perseverancia de olvidar los hechos.

“Yo nunca bebo....... vino” pensé en ese momento.

¿Por qué no convertirme en un esbirro de Caín y practicar dementación o romper reglas?

Era al fin y al cabo un impaciente de la vida. Ahora lo sigo siendo, y siempre lo seré, mientras siga no vivo y escondido en las sombras permitiéndome tolerarme este nuevo yo, esta nueva vida alejada del cinematógrafo.

Los encarcelados rondaban como nudistas, y el cigarrillo iba quedándose flaco, pálido y anciano. Aproveché para apagar mis emociones y dirigirme inmediatamente a la cocina para comprobar si el banco estaba renovado, siempre buscando claro un sentido positivo en los movimientos.

El lapso de tiempo fue muy corto, y debí volver al balcón con las manos huecas para comprender aquel instante también. Nada cambió, las mismas perspectivas desde que los golpes de estado fueron moda en este país. Nadie advirtió mi presencia alcohólica, el olor alejaba a los buitres y mejor así puesto que hoy no quería buitres, ni nada de eso, hoy estaba sumido en blanco y negro, ningún destello, ninguna ameritación circunstancial, ni siquiera una licencia para confundir.

Extrañamente en este instante, procuré sentir la presencia de aquella canción que todo el día estuvo sonando en mi cerebro (o lo que queda de él), una gama de vibraciones me llevaron rápidamente a buscar entre la multitud aquella estrategia para comprender los momentos de lata.

El viaje fue fantástico, y postulantes mis óculos llegaron a realizar la más grande de las pinturas de nuestra existencia, la joven color vida estaba frente a mi, y ya no sabía como degradarme otra vez más en esa noche de junio.

Por un lado y mimetizada en oscuridad ella irradiaba sobre mí la duda de mezclarme, de acercarme solo, que no era mi estilo, y la mayoría de las veces no conseguía nada más que encamarme un rato. Venía por otro lado, quería conocer algo diferente, no comer siempre las mismas golosinas, jugar un poco con los frutos prohibidos, cambiar mi moralidad, y pasar una agradable velada con algún bicho de mi calaña.

Pero en su otro lado, la mirada suave se tornaba en un cerrojo impenetrable para quienes no comprendieran, no eran puertas fáciles de abrir, puesto que menudo tesoro no es desenterrable así como así. No solo eso, sino, cuanto vértigo me daba verla, fumando aquellos cigarrillos y con ese aire, por primera vez había perfume, mi nariz respiraba lo que ya había olvidado, con los olores hediondos a mierda que un zoológico deja.

También ella, era de mi calaña. Se podía sentir en la voz, en los ojos, perfectos por cierto cuantas veces he soñado de los paisajes más hermosos, de la mejor cerveza, ahumada o no, un paraíso inexpugnable pero que contraria era Mary,.... Mary,...Mary, cuanto no me arrepentí aquella noche acercarme a la primera vez en mi vida nueva que tengo contacto con un ser humano, o algo similar al menos.
El humo escaseaba por los alrededores y las caras mal devastadas iban dejando el nido poco a poco.
Había sido un día difícil, una noche de puros halagos naturistas, de una existencia conmemorable, debatiendo conmigo mismo de la posible casualidad que hoy, no dejaría de ver la luz, de aberrarme con las sombras. Hoy me convertiría en el protagonista de una nueva etapa.
Quizá estaba en mi época más drogona. Más viciosa. O más excitante.
El tema estuvo sonando todo el día en mi cabeza. Me asombraba la manera en que estaba escrito, una historia muy deprimente, que deja a uno una gama de cuchillos, anfetaminas, agujas, balas y otros elementos y pasar a otro nivel. Seductor, temeroso, melancólica la fantasía de encontrarse a Mary. Quien sabe.... quizá un momento de verde, o vidrio molido, pero aquellas estrofas que tanto había lamentado, llegaban a mi hoy como si fuere una historia de esas que no se meditan.
Mary Mary se convirtió en mi droga aquel entonces. Ya no alucinaba, ya no me lamentaba, me estaba entregando al placer de ella, para fundirme definitivamente en lo que la música había predicado: Mi realidad.
Hay instantes de la vida que son únicos. Estar con una mujer en una fiesta es quizá la mejor posibilidad de progresar como humano, de no sentirse una mierda, un fracaso, un hombre hojalata estereotipo de la sociedad actual, unos don nadie que llegamos por nunca despertar a tiempo. Nos diferenciábamos en muchas cosas, pero el sentimiento era a veces similar.
Como decían por ahí hace tiempo atrás grande músicos, lideres, escritores auto proclamados, la fiesta en su concepto mayor es lo más cercano al paraíso.
Y me refiero al paraíso bíblico inclusive, que plantea una realidad similar, un concepto utópico como la anarquía sumado al embellecimiento de un cuadro.
Estaba en el limbo, y Mary Mary estaba ahí.


La lata empezó a invadir mis extremidades, el tema había comenzado a sonar de manera repetitiva en mi, todo daba vueltas y no sabía donde estaba, solo tenía un objetivo y ese era detectar la presencia de ella.... yo ya sumido en una vergüenza pero energético a la vez, me di la vuelta y la vi a Mary. Fumando un cigarrillo fino, y con su singular belleza.... Mary, Mary decía y cuanto disfrutaba aquel pasaje espiritual, mi primera regresión, pero que bien se sentía.....
Creo que puedo tocarla aún cuando pienso en ella...... Oh Mary Mary, como se extraña tu presencia.......con esos ojos de colores exuberantes, capaces de desplomar un torrente, un ciclón de sensaciones inexplicables que solo los egipcios podrían llevar a contemplar, pero para mí ella estaba volviéndose una fe incuestionable, tengo que acercarme a ti: Mary Mary, con tu singular belleza y esos humos finos, sensuales.

El cigarrillo estaba prendido, mi di vuelta y te vi Mary, con tu belleza tan emblemática Mary, esos ojos que me funden, que me viajan a tu mundo griego Mary, quiero pasar a seguir contigo Mary.......tan contraria Mary....
Viajé. Volé a otro mundo por sus ojos.